CARTA DE UN MIEMBRO DE UN TRIBUNAL (LA OTRA CARA DE LA MONEDA)

CARTA ABIERTA A OPOSITORES DOCENTES.
(Hace unos días publicábamos la carta de una opositora «indignada o» La salchicha opositora» mostrando una vertiente del proceso. La otra cara de la moneda la encontramos en esta carta que está circulando por las redes. Por su interés, la reproducimos tal y como aparece en ellas. No adjuntamos firma puesto que no está firmada siguiendo la protección de datos y el respeto al perfil de origen).

Vaya por delante mi felicitación a quienes han pasado a formar parte del funcionariado del Cuerpo de Maestros en Andalucía. Miles de felicitaciones para repartir en estos días.

Leí atónito una serie de improperios a los tribunales de oposiciones de todas las especialidades. Nos pusieron de hoja de perejil, debido a la frustración que algunos sufrieron por diversas eventualidades. Quiero hacer constar que hablo en términos genéricos y sin pensar en tribunal alguno.

En los tribunales hay tres tipos de personas: los que quieren estar, los que no quieren estar y los que les es indiferente estar. Estos grupos tienen sus divergencias, pero, al mismo tiempo, tienen sus convergencias: deben actuar escrupulosamente, aplicando unos criterios exhaustivos en un proceso que dura casi un mes, el mes estival donde otros ya están descansando en alguna playa, piscina o montaña (lícito, por cierto). Aquí también quiero hacer constar que hablo de personas, no del sistema. Las cinco personas que están ahí sentadas velando porque todo se desarrolle con normalidad y en las circunstancias adecuadas son docentes de su especialidad, cuentan con todo un grupo de profesionales en delegaciones y en comisiones que supervisan su trabajo y que, en caso de producirse un error, te advierten del mismo para subsanarlo. A Dios gracias, no estamos solos en esto.

Durante este mes hemos manejado miles de documentos, exámenes, programaciones, certificaciones, actas… para lo que se exigía una exhaustiva atención de tal modo que no hubiera error posible. Proceso de calidad que garantiza la ejecución del mismo en las condiciones óptimas. No era tan óptima la temperatura que algunas veces tuvimos que sofocar, pero que gracias a las sedes donde estábamos, teníamos los mejores recursos a nuestro alcance para superarlas. Hemos leído cada examen que se realizó, hemos aplicado criterios de evaluación, hemos consultado con compañeros del tribunal para ver qué opinaban de esta o aquella cuestión, hemos vuelto atrás a leer el mismo examen para ver si se nos había escapado algo, y todo con rigor académico y profesional. No penséis que vuestro exámenes se leen en dos minutos, no. Les hemos dedicado tiempo, creednos.

Lo que no es de recibo es que a nivel general encontremos exámenes con más de cincuenta faltas de ortografía, con tachones y borrones en todas las caras, con incumplimiento de instrucciones dadas públicamente por todos los tribunales de no hacer marcas en los exámenes, de no respetar márgenes, de una estética típica de un examen del primer ciclo de la ESO, de expresiones más típicas de un mensaje de Whatsapp que de un examen a docente, incorrecciones gramaticales, estilísticas, sintácticas… frases hechas, muletillas, poco rigor científico, citas de autores de libro de autoayuda más que de autores pedagogos, lingüistas, matemáticos, científicos… ¿será por eso que algunos piden exámenes tipo test? No carguéis las tintas sobre el sistema (con todo lo mejorable que tiene), o sobre los tribunales (que somos humanos y tenemos también un corazón); haceos un favor: la autocrítica no viene mal de vez en cuando. «Ay, pero es que los nervios…», dirán algunos. Aprendan a manejarlos. Están optando por un puesto de trabajo en la administración educativa, no a un parcial de Secundaria.

Pero sería injusto no mencionar la calidad de otros trabajos: rigurosos académicamente hablando, impolutos en su presentación, bien estructurados, coherentes, cohesionados, lógicos… que te hacen pensar: «a esta persona la quiero «pa’» mi centro». Personas que han defendido oralmente sus programaciones con soltura (en español y en inglés, o en francés), que han defendido una unidad didáctica con solvencia pedagógica, con recursos reales y con presencia docente.

Ha habido de todo, creednos. Hemos sido rigurosos, creednos. Es cierto que hay algo que los tribunales no manejan ni preguntan ni tienen acceso: la fase de concurso. Ni nadie nos dice a cuántos tenemos que aprobar en la fase de oposición, ni nadie nos indica cantidades de aprobados y suspensos. Somos asépticos. No malmetáis. Habrán quedado muchos muy buenos en el camino, estamos seguros, pero el camino de las oposiciones es así: duro, feroz, exigente, pero también gratificante. Resiliencia es lo que hace falta ahora. Habéis hecho vuestro trabajo, nosotros el nuestro. Me quito el sombrero ante los cientos de docentes y personal adjunto que se han sacrificado (aunque se les remunere) por 30 días exactos para hacer que este proceso llegara a término. Brindo por todos los que ahora serán compañeros de profesión; animo a los que seguirán intentándolo a que no tiren la toalla, a que se preparen y exijan de las academias que los preparen con rigor, no a repetir como papagallos, sino con elocuencia. Asistid, si queréis a clases de oratoria, porque os van a ayudar a superar vuestras presentaciones orales. Mucho ánimo a unos y muchas felicidades a otros.
(sin firma)

12 pensamientos sobre “CARTA DE UN MIEMBRO DE UN TRIBUNAL (LA OTRA CARA DE LA MONEDA)

  1. Vaya por delante que lo habitual es que la crítica sea al sistema y no a los cinco compañeros que están en el Tribunal… Dicho esto, decir que no les indican cuánta gente tiene que pasar es faltar a la verdad deliberadamente… no hay más que ver las cifras. Reparten 10 plazas y pasan 15, así en todos los tribunales (es un ejemplo) salvo uno, díscolo, que tarda tres días más en sacarlas y pasa a 20 opositores… y al final aprueban la oposición las 10 plazas, digo, las diez personas que tendrán plaza… a veces quedan uno o dos en la fase de concurso por tener menos baremo… pocas veces…

    1. Totalmente de acuerdo. Qué casualidad que siempre consigan plaza el mismo número de personas por tribunal, uno arriba, uno abajo … Una pena, porque eso no es por ley y las personas que conforman el tribunal no deberían permitirlo

  2. Muy bien escrita, sin faltas ni tachones. En su casa con ordenador y corrector ortográfico. Genial. Y muy buenas expresiones típicas de quién ahora está » por encima con la sartén por el mango». Siento no estar de acuerdo con lo de que no les dicen los que hay que aprobar, permítame mis dudas e incredulidad, Castilla y León 38 tribunales que tienen cinco personas que generalmente no se conocen, todos con una media de 25 aprobado solamente. Los demás tendremos muchas faltas de ortografía. En fin…. Esto es dinero en juego y política para algunos. No deseo de tener maestros buenos dentro de la escuela.

  3. 1. Los que quieren estar por el dinero únicamente.
    2. Los que no quieren estar, porque de lo contrario los expedientan.
    3. A nadie le da igual estar, mentira.
    Vaya por delante dar las gracias a todos los compañeros de tribunales, por ejecutar este ere tan concienzudamente, liquidar a compañeros que en algunos casos han hecho el trabajo con el que los buenos profesores no podéis ( en todos los casos , es así). Como gratifica pasar por encima!. Vosotros sufrís y los demás de vacaciones, ¿quienes?, los que llevan opositando 20 años porque no practican la oratoria correctamente y sin cobrar el verano, por ese trabajo que vosotros, no supisteis hacer a pesar de tener la oratoria que tenéis , pues aplíquenlas a esos alumnos/clases con los que en septiembre no podrán, pero ya vendrá un interino que lo coja, como eligen los últimos, por cierto en contra de la ley. No te pongas colorado aún que tengo más, no, no leéis todos los exámenes, ha habido ocasiones en las que he realizado pruebas y según número de opositores y media de tiempo en lectura, necesitabais 14 horas fines de semana incluido, es mentira, no lo hacéis. A quién pretendes engañar, no os dicen cuantos tenéis que aprobar, os dicen que tenéis diez días para todos, ¿acaso no es lo mismo?. Por cierto, si mostrarais el mínimo respeto hacía algún compañero, estaríais todos los miembros del tribunal presentes en el examen, no el mínimo “legal”. Necesitamos un tipo test ya, ¿sabes por que? Precisamente para que mis compañeros que se han sacrificado tanto puedan mostrar lo que saben de verdad, evitando que buenos oradores nos vendan humillo y pretendan liquidarnos, pero claro, lo mismo aprobaban más de los “previstos”, lo que no he visto es que a ninguno de estos se les devuelvan los setenta y pico euracos de nada, que cuesta la entrada al “circo”, esos si pasan todos ( los euros digo). Después si lo ves bien nos pasas un examen de ortografía exclusivamente y ¿sabes que? Te dejaba corregirlo a ti, pero cuidado, que esto es objetivo y eso a los tribunales se os puede atragantar (ya me entiendes, lo mismo hay que volver a corregirlo por miembros de la real academia, que ya ha pasado). Bueno, podría seguir, pero me voy a dar el gusto de hacerlo con una frase hecha, aunque los miembros de tribunal no la consideren ortográficamente correcta ¡ lo que hay que leer!.
    “Manolete, si no sabes torear, ¿pa qué te metes?

  4. Enrique, como no has sido tribunal Imagino que nunca te ha dado por pensar que en esos casos donde coincide el número de aprobados con el de plazas es porque aplicando los criterios de evaluación iniciales resulta que aprueban menos personas que plazas hay y llega alguien de la administración y solicita que se revisen de nuevo porque no pueden quedarse plazas desiertas
    Los que vivís pensando en teorías de la conspiración deberíais pasar alguna vez en vuestra vida por un tribunal para que seáis conscientes de lo equivocados que estáis
    Los tribunales son 100% libres y las pocas veces que la administración influye es justo para lo contrario de lo que pensáis
    Más autocrítica y menos teoría de la conspiración administrativa

    1. Claro que dejan plazas desiertas. En matemáticas de secundaria, en casi todas las comunidades. No me creo nada que haya que “rascar” para que pase gente. No se hace ni un favor, más bien todo lo contrario.

  5. Primero, asumes que los que no pasamos no estamos bien preparados. FALSO. 18 años de experiencia me avalan. Hay opositores recién salidos de la carrera que de memoria sabrán más pero de realidad laboral ni idea.

    Segundo. Plantéate por qué si no estoy preparada me siguen contratando en septiembre. Pregunta a mis compañeros. Pregunta a mis alumnos.

    Tercero. Mira las cifras de aprobados de diversidad funcional y échate a llorar.

    Cuarto. Pregúntame un tema como yo les digo a mis alumnos que no se debe estudiar, «de memorieta». Y luego dime que soy yo la que no tiene ni idea de pedagogía.

    Quinto. A partir de ahí imposible demostrar que a nivel pedagógico tengo algo que aportar, que mis ideas son innovadoras a la vez que coherentes. Que en mi día a día consigo que alumnos adoren y aprendan mi asignatura.

    Sexto. Dime que tienes la certeza de que han pasado los mejores, y entonces yo te diré que a lo mejor el que no estaba bien preparado para evaluarme quizá eras tú.

  6. Además, generalmente no suelo hacer esto (corregir a un compañero, porque no es mi función), pero en este caso yo, te voy a corregir puesto que no te considero un compañero, más bien todo lo contrario.
    No es lo mismo un gallo macho, es decir, lo que sería un papá gallo que un papagayo, este último se caracteriza por repetir sonidos. Pero no deja de ser un animal como otros muchos.

  7. ¿Solo yo percibo aires de superioridad en este texto?
    Entiendo que sacarse una oposición tiene que subir mucho la autoestima, por eso hay mucho fanfarrón suelto con una plaza, y este me parece uno de ellos. Muy subidito lo veo.

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