CARTA A LOS PADRES

Tiziano Tizona

A todos nos gusta que nos regalen el pabellón auditivo y clamamos por el reconocimiento, sin duda merecido, de la labor de la mayoría de los  docentes en estas semanas tan extrañas para todos.

Pero se nos olvida, en esa costumbre visual de observarnos nuestro propio ombligo, el destacar y aplaudir la trabajosa faena que muchas  familias (padres y hermanos sobre todo) están llevando a cabo para completar la educación de nuestros alumnos para que la prohibición de asistir a las aulas haga el menos daño posible en su formación académica. Sólo ellos saben las preocupaciones laborales que cruzan sus cabezas, el estrés del confinamiento, los recursos que tienen a su alcance y no todos tienen  (ni tienen por qué tenerla) madera de maestros. Aún así, se han convertido en imprescindibles (si alguna vez no lo fueron) para nuestra labor.

Nunca, en las ya sobradamente pasadas dos décadas de docencia, tuve de vuestra parte más que signos de apoyo, comprensión y ayuda. Siempre supinos conjugar nuestras posturas en pos del bien del  alumno. Pero en estos días que os toca dar el do de pecho os estáis saliendo del molde por arriba. Siempre hay excepciones, faltaría más, pero estáis demostrando que, además de lo que ya aportabais, estáis demostrando que hay madera, voluntad y disposición para esperar mucho más y mucho bueno (como diría el político) de vosotros.

Os doy las gracias por si nadie os las había dado. Y os informo que en mi cuaderno de notas tenéis un sobresaliente con letras gordas en el tercer trimestre.

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