MIENTRAS NOSOTROS VOLVEMOS A «LA PELEA», ELLOS A LO SUYO

Mientras los docentes recibíamos a los alumnos que regresaban a las aulas con toda la incertidumbre del mundo, Isabel Celaá, nuestra ministra de Educación y Formación Profesional, concedía una entrevista digital en la que opinaba que «las escuelas deben estar abiertas, ser lo primero que se abra y lo último que se cierre» e insistía en que las cosas se habían hecho bien y en plazo, y en que abrir las aulas no solo era imprescindible, sino seguro.

A renglón seguido, y por si las moscas, se ocupaba de recordar que la responsabilidad de la organización de la «vuelta al cole» era de las distintas comunidades del Estado.

A lo suyo.

Días después, otro medio desvelaba que «el Gobierno quiere ya retomar una de sus prioridades: la reforma de la ley de Educación… la ministra de Educación, Isabel Celaá, ya ha manifestado su voluntad de que la reforma educativa que ha impulsado esté aprobada antes de final de año» y recogía las declaraciones de la portavoz de Educación en el Congreso del Grupo Socialista: «No tiene nada que ver el inicio del curso con la reforma de una ley que es necesaria porque hay un acuerdo de derogar la Lomce cuanto antes».

A lo suyo.

Mientras tanto, nosotros hemos vuelto a «la pelea» y casi que ya no esperamos ni a los unos, gobierno central, ni a los otros, comunidades autónomas, porque parece que están a otra cosa.

A lo suyo.

Y los días pasan.

Y pasan de 200 los centros que han registrado incidencias por casos de covid-19 desde el arranque del curso escolar.

Y las comunidades, esas a las que se remite Celaá, también parece que pasan, sin pronunciarse o haciendo trampas para engañar a los números.

A lo suyo.

Y les recordamos a todos que hay territorios en los que no se nos ha hecho ni una sola PCR.

Y les recordamos otra vez que hay territorios en los que no existe la distancia de seguridad en las aulas.

Y les seguimos recordando que, da igual el territorio, los docentes y nuestro alumnado pasamos entre 5 y 7 horas diarias en ellas, 5 días a la semana.

Pero ellos, a lo suyo.

Aunque el resto no tengamos ni idea de qué es.

 

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