LA GOTA QUE COLMA EL VASO EDUCATIVO

Tiziano Tizona
Cuando el grado de miserabilidad de la Administración en referencia al trato de los docentes parecía ya insuperable, llega la realidad y te da un bofetón que te devuelve al reino de las certezas. Me explico: En Cantabria la Consejera de Educación, doña Marina Lombó, ha decidido, por sus santísimos decretos, anular la semana de vacaciones que iban a disfrutar, y así estaba estipulado en el calendario escolar, alumnos y profes a partir del lunes. Un arrebato gonadal de la doña sin contar ni con la Mesa Sectorial, ni con el Consejo Escolar, ni con ningún sindicato de la región norteña. En plena explosión de casos – también en los colegios, no se nos olvide- esta aprendiz del caballo de Espartero (por sus huevazos, tómese como metáfora) ha decidido que es menos peligroso aparcar a decenas de miles de infantes en las aulas que que se queden en sus casitas o trotando montes, que allí los hay muchos y buenos, como si las vacaciones no fueran un derecho sino una concesión del calientaescaños de turno; pasándose por el refajo, no solo a alumnos docentes y familias, sino a todo el personal que forma parte de la comunidad educativa (limpiadores, monitores, empleados de comedor…).
Primero fueron los sanitarios, ahora somos las comunidades escolares. Sigamos callando y dando poder a estos especímenes. No olvidemos recibirlos con aplausos en el próximo congreso de educación financiado por el BBVA, por Microsoft, por Google o por Torquemada’s Corporation, donde ronden luciendo palmito y suelten una sarta de eufemismos disfrazando las bondades de la sumisión y del borreguismo.

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