OTRA MÁS (¿NO DESCANSAN NUNCA?)

Tiziano Tizona
El que no los conozca ya, que los compre. A la batalla contra el maldito virus se nos ha unido la batalla contra el “general invierno”, que supuso la derrota de ejércitos tan significativos como los del “Petit Cabrón”(así llamaban los españoles a Napoleón Bonaparte) y otro también “petit» y también “cabrón» que así llamo yo a Adolfito Hitler por las extensas llanuras rusas.
Ahora se contradicen nuestros gobernantes en sus propias instrucciones a la hora de reunir gente, ya sea en terrazas, ya sea en casa, ya sea en las aulas. Por un lado 4 por mesa al aire libre, bien; por otro lado 6 en casa con ventanas abiertas y mascarillas ,bien ;y por el otro, hasta 30 en un aula abriendo unos minutos al finalizar cada sesión. Estos son los mismos que nos dijeron que no hacía falta mascarilla a no ser que se tuvieran síntomas COVID, por el simple hecho de que no las habían adquirido. Lo último con la misma base científica que las inteligencias múltiples de Gardner: ninguna.
Nos preguntaremos qué ganan con ello. En mi opinión, que no tiene por qué ser certera, pasan otra vez la bola marrón a los docentes. Si mantienes la ventana abierta y los nenes te cogen un pulmonía…la culpa del docente porque no hay necesidad de tener siempre las ventanas abiertas. Si las mantienes cerradas y los nenes se te contagian…que si la distancia de seguridad, que si las mascarillas, que si los pasillos, que si no has controlado lo suficiente…o sea, a las espaldas del docente también. Todo ello sin que se hayan preparado los espacios, ni se hayan repartido los HEPA, ni los medidores de CO2, ni los equipos EPI -que seguimos pagando, vergonzosamente, de nuestros bolsillos-.
Desde Educación en la Comunidad Valenciana ya nos están enseñando la vara pidiéndonos que “asumamos las responsabilidades que nos corresponden”; eso sí, desde sus despachos confortablemente acondicionados.
A todo esto, los datos del Ministerio de Sanidad arrojan la sonrojante certeza de que la franja de edad en la que más ha subido la incidencia del virus desde septiembre es la de los menores de 19 años. ¿Nadie ata cabos?
La educación on line es un desastre, pero si queremos conservar la presencialidad necesitamos un poquito más de sentido común, de responsabilidad, de mesura, del coraje de ponerse al frente y no escurrir el bulto por parte de la administración.
Sé que alguno me saldrá con el mantra de la “vocación” pero hay muchas veces que se me escapa con la tiritera.

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