…Y LOS NIÑOS SIN LEER

Tiziano Tizona
Hace un par de días, estaba tomando unas cervezas en un bar con unos amigos, cuando se me acerca una mamá del cole acompañada de sus dos niñas y me dice: “Profe, al año que viene a X le toca contigo. Te va a costar porque no lee todavía (10 años).” Miro a la niña a la carita y le espeto: “Pues ve preparándote que te juro que el año que viene tú vas a leer». La sonrisa de satisfacción de la nena ha sido una de las alegrías que, por ahora, me ha dado el verano. Sé, a través de los informes, que es una niña con dislexia diagnosticada y supongo que por ahí van las directrices a seguir para solucionar el problema. Pero no es menos cierto que, hasta ahora, todos esos test, análisis, métodos de uno u otro lado han sido significativamente infructuosos. Así que, sumado a todo lo anterior, incluyo un elemento más que va implícito a mi compromiso anteriormente descrito (me van a perdonar): mis santísimos cojones. Me voy a dejar la puñetera vida en que esa criatura acabe el curso leyendo y entendiendo, dándole así una base irrenunciable e irremplazable para su posterior formación. Qué poco valor se le da a la lectura, diluida en mil gansadas fotogénicas y qué importante es para la formación intelectual de nuestros polluelos.
Dicho esto, ya tengo el primer objetivo de los gordos para el año venidero (este va a ser prioritario); conforme vaya conociendo a la chavalada irán apareciendo más. Todo ello fuera de la parafernalia de programaciones, proyecleches, ambitofraudes y demás zarandajas de postureo válidas, sobre todo, para alimentar el ego del profesor, inspector o politicucho de turno. ¿Quieren que hablemos de emociones? Deberían haber visto la cara de esa nena al contemplar la posibilidad de aprender a leer.
Sigan abrazando macetas y respirando nubes…los niños están sin leer.

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6 pensamientos sobre “…Y LOS NIÑOS SIN LEER

  1. No soy del gremio ni madre de niña con dislexia. Pero me quito el sombrero. Que ella también lea. Un requisito imprescindible para seguir creciendo.

  2. Buenas tardes.

    Ante todo, y sobre todo, quisiera puntualizar que los niños(as) no son polluelos, son seres humanos, y sobre todo lo mas importante que tenemos. Dicho esto, quisiera hacer una reflexión sobre los tiempos que corren y la lectura. ¿De verdad creemos que se ha erradicado el analfabetismo?. Pues a mi me parece que hay mas analfabetos que nunca, los adolescentes hablan y escriben de forma penosa, su vocabulario es de lo mas pobre que he visto nunca, y sobre todo, son incapaces de comprender un texto medianamente complejo, y para mi esto es una variante de analfabetismos mas grave que se puede dar, pues lo peor que se puede ser es un ignorante profundo si saber que los eres. Antiguamente la gente era y sabía que era analfabeta, tenía conciencia de su ignorancia, y por tanto eran mas capaces de aprender y crecer, hoy en día existe una legión de gente (no sólo adolescentes y jóvenes) que piensa que sabe, que no es analfabeta, pero tristemente lo es mas que nuestros antepasados.
    Gracias, y espero no haber ofendido a nadie.

  3. Lástima que el buen hacer de los profesores tenga que cargar con el lastre de ños patanes habituales que nos gobiernan y sus ocurrencias … Yo, a mis 54, recuerdo con cariño y agradecimiento a los maestros que me enseñaron a vivir. Gracias por vuestra entrega.

  4. Pues que suerte tuviste Eduardo. Yo a mis 68 años, lo único que recuerdo de mis profesores eran las hostias que me ganaba cada día, es verdad que uno de cada diez profesores que tuve era bueno, pero el resto lo único que hacia era castigar, pegar y agredir sicológicamente a sus alumnos.
    Verás, no había día que no cobrara, yo y la mitad de la clase, cuando no era una bofetada, era con una pata de silla, si un buen palo es lo que nos enseñaban. ¡que suerte tuvisteis algunos!

  5. Hoy tenemos al servicio de la enseñanza unas herramientas muy poderosas para que los alumnos aprendan. Si los niños no tienen un buen nivel de lectura comprensiva, el aprendizaje fracasa. Todo el edificio educativo se viene abajo. Hace falta un programa de lectura serio y coordinado desde los tres años hasta bachillerato. En Japón y Corea del Sur es obligatorio que los niños lean un libro,adaptado a su edad, cada semana. Así les va a ellos y así nos va a nosotros.

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