LOS PORQUÉS DE LAS PANTALLAS Y SU MARKETING

Tiziano Tizona
La perspectiva siempre ofrece una visión que, por más amplia, suele ser más acertada porque incluye el contexto que muchas veces nos niega la especificidad de un hecho en concreto.
Me refiero a que si ampliamos el foco de la proliferación de libros vía aparatos electrónicos y analizamos varias causas que se relacionan con ello, puede que le encontremos un sentido que nos cuadre un poco.
Más allá de sus ventajas o sus trabas, que ya han sido muy expuestas a lo largo de estos años, el asunto empezó a expandirse en cuanto los colegios y las administraciones empezaron a crear bancos de libros y un material podía utilizarse por otro alumno a coste cero. Eso, que encuentra un sentido y una razón en forma de ahorro en estos tiempos de crisis, perjudicaba gravemente los intereses pecuniarios de ciertas empresas editoriales. ¿Cuál es la solución? Propaguemos un sistema en el cual un libro, un texto, unas pantallas caduquen al final de un curso escolar. Además, que pase der ser un apoyo (incluidas las claves en los libros de texto del alumno) a convertirse en elemento fundamental y de pago obligatorio. Hagamos que, disfrazado de ventaja económica, cada año se haya de pagar una licencia y utilizar tal o pascual dispositivo y así nos aseguramos beneficios todos los años. Se pasa, en este ejercicio de magistral trilerismo, del control del material por parte de familias, profesores, administraciones… a que controlen el material suministrado las empresas: jugada redonda. Hay gente que pica y ha picado el anzuelo porque viene disfrazado de modernidad (incluso hay alguno que critica los textos en papel porque están escritos “sobre árboles muertos”, como si la energía que necesitan los aparatos fluyera, libre y abundantemente de las ventosidades de los unicornios). Los perjudicados… los mismos de siempre; los beneficiados, también. Pero la prensa erre que erre, dándoles bola y haciéndoles la campaña de marketing. No hay que olvidar quiénes son los accionistas, partners, dueños de los grandes medios de comunicación. Pero ese ya es otro debate.

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