EBAU: PINGÜE NEGOCIO A LA VISTA

Tiziano Tizona
La nueva EBAU pinta a ser un puré para que los alumnos no tengan ni que masticar. Si ya los porcentajes de éxito eran buenos, a partir de ahora serán resultados propios de congreso búlgaro (de esos en los que el candidato ganaba las votaciones por un 110% de votos a favor). Van a haber más aprobados en las pruebas que presentados. Claro, lo que en principio va a dar unos resultados galácticos evidentemente tendrá unas consecuencias que, parece ser, nadie de esta gente ha considerado. Antes o después la criba es necesaria, si no se quiere convertir la universidad en otra guardería de barbudos y de mozas, serán las universidades las que seleccionen individuos con cierta base para encarar sus estudios con cierta fiabilidad y no tengan que pasarse el primer año enseñando a dividir por dos cifras y a entender y producir textos más extensos y profundos que un Tweet. No, no se van a quedar sin clientela porque el Bachillerato lo va a aprobar hasta el gato que pasea por el tejado del instituto.
Ya se están flotando las manos las universidades privadas, que incrementarán el número de alumnos que pasen por caja; las academias, o los cursos preparatorios para pasar el examen específico de tal o cual estudio universitario. ¿Adivinan a quiénes se les va a dificultar más el cursar estudios superiores?

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