ESTO CONSISTE EN MAREAR

Tiziano Tizona
Ya empiezo a atisbar el sentido de la nueva ley educativa, por lo menos en su vertiente libros de texto. Me da en el hocico que uno de los inconfesables objetivos consiste en tener a los niños saltando páginas como descosidos. Comparando textos de la misma editorial en cursos LOMLOE y LOMCE, una de las principales novedades es que lo que en la segunda aparece todo recogidito, ordenado y estructurado, en la primera aparece desparramado por todo el texto. El niño adquiere la competencia de pelota de goma saltando de la página 27 a la 68 para acabar la situación de aprendizaje en la 134. A muchos les parecerá un salto en la calidad de la educación, a mí me parece una tomadura de pelo. ¿Qué ocurre? Que las editoriales se están tirando piedras a su propio tejado en esta carrera de ver quién es más “rompedor” y los centros sensatos van a terminar por crear su propio material didáctico dejándolas con un par de narices y sin un euro en sus balances. Si a eso le añadimos la infumabilidad de sus lecturas y que, cada dos por tres, necesites conexión a Internet y dispositivos electrónicos para realizar actividades cada vez más simplonas y vacías, pues con más razón. Y es que las cosas hechas a la carrera y empezando por los tejados no suelen tener buen final. Por mucho que inviten a ministras y consejeros a sus saraos de postura y brillantina. Por ahora los docentes tenemos la potestad de elegir los libros de texto (o prescindir de ellos), los tempos y la organización de los saberes (y gestionamos la jerarquía de los mismos) deberíamos aprovechar ese arma para dar a las editoriales (coautores del bodrio de ley) un estirón de orejas a ver si espabilan y vuelven a ser aliadas del docente y del alumnado.

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