UN MAESTRO EN EL CONGRESO

Tiziano Tizona.

Señores diputados electos del Reino de España, no se olviden de que si ustedes saben utilizar un bolígrafo sobre un papel es gracias a un maestro. Recuerden que si tienen la capacidad de entender un escrito, de confeccionar un discurso, de exponer ideas (la primera vez que lo hicieron fue en nuestras aulas) , e incluso de saber alimentarse con cubiertos es por la labor callada y vocacional de un docente. Les enseñamos a pensar – no a pensar lo que nosotros queríamos-, a respetar el turno de palabra y a analizar las propuestas del ajeno con espíritu constructivo. A no mentir, ¿recuerdan eso? Incluso les enseñamos a sacar los porcentajes con los que algunos de ustedes negocian sus pingües comisiones o a sumar los dígitos de sus cuentas corrientes. Les dimos una gramática y un vocabulario, una dicción, una oratoria y un sentido que quisimos que fuera común para utilizarlo como un ariete contra la sinrazón y la violencia. El respeto a la minoría, la ventaja de la colaboración, el instinto de protección hacia el más débil. El conocimiento de una historia y la capacidad de analizar aciertos y errores; el dominio de los secretos de las leyes de la  naturaleza  y su efecto beneficioso para el conjunto. El no coger lo que no es de uno sin pedir permiso, el compartir, el ayudar, el agradecer…
Les enseñamos, arte, música, poesía, filosofía… la belleza de la creación humana al servicio de la sociedad. Les quitamos las lorzas a base de ejercitarlos, les enseñamos a distinguir el gótico del románico, el barroco del modernismo…
Seres diputados electos, nos avergüenzan… no han asimilado nada.
Sigan ninguneándonos.

1 pensamiento sobre “UN MAESTRO EN EL CONGRESO

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