LA EVALUACIÓN, OTRO ”EMBOLAO”

Tiziano Tizona
Con el horizonte nada claro del final del curso escolar a nivel presencial, el próximo reto es la evaluación de los alumnos del mismo. Saltan opiniones de todos los colores, que van desde el aprobado general a la italiana hasta la repetición.Todo este espectro de blancos, negros y grises cuentan con su argumentario; seguramente todos razonables, aunque ninguno de ellos suponga una solución equitativa. Ministerio y conserjerías todavía no han dado instrucciones claras, no van más allá de algunas pinceladas a modo de globo sonda, muchas de ellas contradictorias.
Entendiendo que la situación es lo suficientemente grave como para que las competencias adquiridas supongan algo secundario en estos momentos; no es la solución, a mí juicio, ese aprobado que pase de curso a alumnos que no se han mojado durante todo el año igualándolos a los que sí han mostrado interés y aprovechamiento durante los dos primeros trimestres (del tercero mejor ya hablaremos). Así como tampoco estos últimos serían tratados con justicia en caso de una repetición general; cosa, por otra parte, harto improbable. El calificar, que también ha salido al tapete, todo el curso en una evaluación probablemente telemática del último tramo es una barbaridad que cae por su propio peso; aunque conociendo el paño tampoco es descartable.
En mi opinión, si hay que evaluar, procede una media de los dos primeros trimestres corregida y aumentada (nunca disminuida, a causa de la ”brecha tecnológica», amén de otras brechas que ni siquiera se han puesto sobre el tapete). Seguramente tenga tantas virtudes y pecados como las expuestas en el párrafo anterior… Opinen, respétese y busquemos (aunque, por supuesto, nadie de los de arriba nos hará el más mínimo caso, por no variar).