SOMOS «LA ORQUESTA DEL TONTANIC»

Tiziano Tizona
Seguramente ustedes y ustedas conocen la leyenda de la orquesta del Titanic, donde mientras todo el mastodonte flotante se iba al carajo al primer choque “on the rocks» como un whisky regulero, los músicos de la orquesta siguieron tocando en un “Si palmo, que sea con, al menos, las maracas puestas» mientras la peña se sacaba los ojos por conseguir plaza en los insuficientes botes salvavidas del mostrenco.
Hay quien nos compara a los docentes con los mismos. He de decirles que están muy equivocados, no nos parecemos en nada. Uno, porque algunos, al principio éramos muy pocos, llevamos diciendo lo mismo desde finales de agosto al conocer los “planes antocovid»: que ni mascarillas, ni distancias ni leches en vinagre, que 30 tíos en un espacio cerrado es de dementes por mucha puerta abierta que haya… y nos cayó entonces la del pulpo; dos, porque casi ninguno tenemos alma de mártir (yo por lo menos); tres, porque aquí los capitanes no han tenido la dignidad de quedarse en el barco e irse a hacer puñetas con él, puesto que son responsables de su rumbo, sino que ni siquiera subieron: dirigen la alocada maniobra derechita al iceberg desde sus despachos, desde sus videoconferencias, desde sus boletines oficiales y desde su prensa amiga y subvencionada al grito de “El hielo no es más que agua, no puede con un buque tan bien construido y tan bien dirigido como la educación en España»; y cuatro, ni por asomo el clásico de “mujeres y niños primero”: los infantes y las maestras serán los últimos en abandonar el barco “por imperativo legal», las ratas ya hace tiempo que lo hicieron.

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