TENGO DOS NOTICIAS, UNA MALA Y UNA BUENA…

La mala es que todo sigue igual.
El mensaje oficial insiste, erre que erre, en que los centros son seguros y argumenta que el aumento de casos entre docentes y alumnado es un residuo de lo mal que lo hicimos en navidades, cuando, por lo que unos y otros cuentan, nos lo pasamos excesivamente bien juntándonos con los nuestros.
No importa que de aquello haga ya más de 20 días, tiempo, por otra parte, más que de sobra -según los «entendidos»- para que los distintos confinamientos de los afectados hubieran dado resultado.
No importa que cada vez haya más restricciones, que se cierren espacios y negocios, y que nuestra vida social se esté limitando a un saludo, mascarillas de por medio, al cruzarnos con algún conocido de camino al trabajo o de vuelta a casa.
No importa que nos planteemos que, si en todo lo demás lo estamos haciendo bien, cómo es posible que los contagios sigan aumentando en las aulas.
No importa porque no hay manera de quitarles la cancioncita de la cabeza, «los centros son seguros», y todo sigue igual.
La buena es que los chinos han empezado a hacer PCRs anales.
¿Y qué tiene de bueno eso?, se preguntará alguien.
Esperad a que lleguen aquí. Seguro que entonces seremos los primeros en algo, los primeros en la lista para que nos las hagan.
Estamos muy acostumbrados a que nos den por c…