¿ EN QUÉ MOMENTO EMPEZÓ A CAMBIAR ESTO?

Tiziano Tizona
Desconozco el momento en el que en la enseñanza la transmisión de saberes y de cultura perdió la batalla ante el tecnicismo y el “preparar a los alumnos para los oficios del siglo XXI” (¿alguien me puede decir cuáles?). No seré yo el que se oponga a que los alumnos adquieran competencias en las nuevas tecnologías y las pongan al servicio de su formación, pero pánico me da crear una generación de semiautómatas en las que se haya priorizado el saber tal o cual programa informático (estos sí que cambian rápido, bastante más que el teorema de Pitágoras o las tabla del tres)a una recia formación cultural. Personal moldeado por las grandes empresas a su gusto e interés (comprueben por un momento las corporaciones que financian premios y eventos educativos o con los que se reúne nuestra Celaá o nuestros consejeros) en las que no tengan otro acceso al SABER (con mayúsculas) si no es a través de sus plataformas, quizá por ello denigren algo tan necesario, y no solo en la educación, como la memoria. Hay que utilizar las NNTT no convertirnos en esclavos de ellas. Ojo, no digo que dominar un paquete informático esté mal, pero admirar un cuadro, leer a Platón, entender la crisis del siglo III en el Imperio Romano, describir un paisaje, componer un soneto, interpretar una melodía, resolver un reto matemático, hacer un esquema, sumar y multiplicar sin necesitar el móvil…no sé, piénsenlo, ¿merece la pena que sea prioritario o no?

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