LA INTOLERANCIA DE LOS TOLERANTES

Tiziano Tizona
Me llama mucho, muchísimo, la atención que una gran parte de la gente que aboga por conseguir un “espíritu crítico” en nuestros alumnos (aspecto que es tan evidente que no se debería ni de plantear) se revuelvan como una gata recién parida cuando matizas su argumentario y automáticamente te plantean si deberías considerar la posibilidad de dejar las aulas puesto que supones una rémora para la “nueva educación”(por cierto, no tan nueva, ¿han leído a Rousseau, por ejemplo?). Si consideras que para criticar algo es “conditio sine qua non” entender y conocer profundamente el tema, sus antecedentes, sus características, sus vueltas y revueltas y que ese proceso cognitivo requiere una carga de esfuerzo, de aprendizaje y de reflexión para darle más valor que la opinión dada una encuesta alcachofera de programa de televisión de media tarde ven asomar la patita del autoritarismo, de la lista de los reyes godos y del palmetazo en la mano por debajo de la puerta del aula. Si consideras que para llegar a tal o pascual conocimiento es más importante el fin que el medio (léase método); lejos de congratularse de la variedad de recursos, te tachan de profesaurio si es que no utilizas los que están en el “candelabro» (que diría la modelo filósofa), rechazando, además, la medida de los resultados edulcorando, o directamente rechazando, la evidencia de las evaluaciones. Si opinas que la tecnología es un válido apoyo pero no un fin, no tardan demasiado en condenarte a la plumilla y el tintero. Si consideras que es la escuela la que debe mejorar e impregnar a la sociedad y recelas del proceso contrario, automáticamente eres un intransigente con preocupantes tintes de asocial.
Si cada vez que un banco, una editorial o una tecnológica (todos son negocios) intenta imponer un sistema educativo y/o su funcionamiento, sospechas que algo buscan y defiendes que las escuelas deben estar por encima de sus intereses, sale alguna voz que te califica de poco menos que de “terraplanista».
Si discrepas de un consejero de derechas eres un comunista peligroso, pero si lo haces de uno izquierdas apestas a fascista recalcitrante.
No veo mucho del espíritu crítico que acertadamente queremos conseguir en nuestros discentes.
Debatan, hagan ustedes lo que consideren mejor para su alumnado y para la sociedad que les paga y a la cual se deben, consideren también otros puntos de vista. Avancemos todos.

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