HAY QUE PARAR ESTA GUERRA

Tiziano Tizona
Puede que el problema de hoy en día, y no solo en cuestiones educativas, sea la radicalización de las posturas que lleva inevitablemente al sectarismo excluyente. Nuestras convicciones nos nublan la visión y arrinconan las posibilidades de empatizar con planteamientos ajenos.
Cuando a un método le damos carácter dogmático nosotros solos nos cerramos unas puertas que no solo nos perjudican a nosotros sino que pueden cercenar las posibilidades de crecimiento intelectual de nuestros alumnos.
A mí, personalmente, no me gusta la sobreexposición a las pantallas, creo sinceramente que tiene bastantes más inconvenientes que ventajas, pero no niego que como recurso puntual puede serme (serles) válido. A mí me encanta la clase magistral donde un fulano que sabe induce, explica, traslada, propone retos, responde dudas, las crea, rectifica y asocia. Pero reconozco que eso de “que sabe» es la piedra angular para que se den el resto de “competencias pedagógicas” y el que tenga huecos en esa seguridad que da la sabiduría en un campo en concreto eche mano de otros recursos. También estoy a favor de la tan denostada “compartimentación” del conocimiento, para una vez conseguido un conocimiento profundo de cualquier área pasar a establecer vínculos y relaciones con otras (léase ámbitos). Creo que la memoria es fundamental para el aprendizaje pero entiendo (está todavía por ver) que puede haber varias maneras de hacerla efectiva.
Entiendo que para leer todavía el método más eficaz es un libro, y para escribir un lápiz y un cuaderno pero no rechazo otras vías que puedan complementarlos.
Mantengo que la lectura, la reflexión, el subrayado, los esquemas y el pensamiento visibles (para eso hay que saber expresarse vía oral y escrita, que se nos olvida) es la base para la adquisición de un conocimiento significativo. Pero, al mismo tiempo, veo una ventaja a las puestas en común y a las argumentaciones en grupo.
Me da en la nariz (puede estar equivocado, puesto que no lo he medido) que muchos de los compañeros van por el mismo camino, supongo que con matices en las prioridades. La guerra civil en la que nos han metido y que se refleja en las redes sociales creo que está dirigida por estamentos que se escapan, por lo alto, al ámbito escolar. Dejen que el docente pueda elegir libremente el “cómo”, o los “cómos», para adaptarlo a sus fortalezas y al carácter de su alumnado y midamos la eficacia del “qué”. Escuchemos a todo el mundo, pero pongamos al docente en el centro de las soluciones, porque es el que sabe y el que pierde el sueño para que sus alumnos progresen… otros solo piensan en réditos económicos y en la parcelación (esta sí) estamental de la sociedad. Hay que frenar el nuevo feudalismo a base de ilustración.

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