SIEMPRE QUEDARÁ EL MAESTRO

Tiziano Tizona
La última esperanza de las generaciones presentes y, por lo visto, venideras: los docentes. Puede que las leyes educativas sean una competición de sandeces, puede que la burocracia asfixie, puede que una y otra vez les echen a la sociedad encima, puede que vean cómo esto va quedando en manos de los intereses de las grandes empresas y de las pestilentes intenciones electorales de unos u otros partidos políticos, puede que quieran ponerles a la altura de cualquier aparatejo electrónico, puede que se den cuenta de que cualquier gurú con una cara bonita y un par de proclamas de pseudopsicología barata y posturera tiene más influencia que su trabajo callado y constante en el aula, puede que el desfile de ministros y consejeros de educación parezca un concurso de míster o miss gansada…
Pero mañana a las 8 habrá un tipo que agarrará una tiza, una tablet, o lo que crea oportuno, para enseñar a los polluelos que tenga en frente cosas que no encuentre en el parque, en el salón de yoga, en el templo, en la tele. Cada uno con su estilo, con sus armas, con sus fortalezas y debilidades, con su voluntad, con su cabreo a cuestas por la situación, con su estrés, con sus bromas, con su exigencia, con su ahogo, con su buena o mala relación con su entorno escolar….Esos, esos son los verdaderamente importantes; con esos no vais a poder, mentecatos.