HORA DE HACER BALANCE

Tiziano Tizona
Hora de hacer balance. Siempre la insatisfacción de no haber hecho todo lo posible, de las cosas que se me han quedado en el tintero, de ese alumno al que no has sabido llegar, de esos conceptos agarrados con pinzas y el pánico a que se les desmoronen. De las risas y de las broncas, del abrazo y de la sonrisa agradecida bajo el bozal, del “menos mal que se ha acabado” pero ya los echas de menos. De las familias colaboradoras y de las tocapelotas. Del cuéntanos otra historieta de las tuyas y del yo quiero ser maestro de historia como tú. Del ganseo y de la postura en las redes sociales pero también de la reflexión, el análisis, el diálogo y la investigación.
Ahora un mes de burocracia inútil, y pantagruélica, de estadísticas que esconden a las personas y las convierten en números y barras de colorines. Tributo que hay que pagar a una administración que siempre que vienen dobladas se pone de perfil. Cuántas horas y horas malgastadas que podrían emplearse en buscar caminos para sacar a la chavalada del arroyo y ahí no existen los atajos. Pavorosa sensación por las nuevas ocurrencias del iluminado ejjjperto que, sin pisar un aula, te marque un experimento social a costa de la preparación rigurosa del alumnado y te cargue más de esa burocracia de matadero y cementerio.