EL PROBLEMA DEL QUE NADIE QUIERE HABLAR

Tiziano Tizona
Estamos dándole vueltas a los currículos y a las competencias, a las notas numéricas y a las repeticiones… vale. Se está escondiendo, quizá, la madre del cordero y nadie se atreve a dar el paso porque tiene muchas posibilidades de acabar linchado a diestro y siniestro. Pero bueno, aquí hemos venido a jugar y a uno, quieras que no, le va la marcha y sacar de la madriguera a los gilipondios que habitan nuestras redes (que no nuestras aulas), perfiles creados “ad hoc”, curritos de las consejerías o lacayos de partidos políticos de todo pelaje, sindicatos o empresas con intereses oscuros, o demasiado claros, en el mundo docente. El principal problema de la educación es que un porcentaje muy alto de nuestro alumnado está hiperacostumbrado a hacer lo que les rota por el miedo de las familias a que se frustre, el niño (o joven), que no es tonto, aprovecha esa oportunidad para no exigirse nada; los padres disculpan y refuerzan esa actitud buscando culpables externos hasta que, esto lo hemos escuchado todos los docentes y cada vez más, no pueden con el niño/joven y se dan por vencidos dejando al centro educativo el regalo hasta los 16 o 18 primaveras. De ahí a que todo lo que pueda poner los pies en el suelo al alumno tienda a desaparecer de las aulas. Quieren, o dicen que pretenden, “enseñar para la vida”, ¡pues no pega galletas la vida! El día que les toque salir de la burbuja no van a saber gestionarlo y vendrán las tragedias.

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