…Y NOS PERDONAN LA VIDA

Tiziano Tizona
El otro día recibo un correo de una madre pidiéndome explicaciones del suspenso de su hija en el último examen. “La niña ha estudiado mucho. En casa lo sabía hacer todo» (un clásico). Le muestro el examen corregido señalando los errores de la criatura para que compruebe dónde ha fallado y los motivos de la baja calificación. Debe ser así y, afortunadamente, está en su pleno derecho a ello. Mi sorpresa es que me responde que “No le parece bien, pero bueno”. ¿Cómo? ¿No le parece bien el qué?¿Me perdona usted la vida porque su niña ha suspendido?¿”Pero bueno» qué “pero bueno»? ¿Está usted en condiciones de achacarme, o no, que su niña cometa errores, máxime cuando esa criatura ha faltado, de manera voluntaria, por un viaje toda la semana anterior en la que se ha explicado y preparado la prueba en clase? No estamos exentos del rendimiento de nuestros alumnos pero me parece que se están traspasando las lindes de la dignidad laboral cuando se exime al alumno de la responsabilidad de preparar sus controles de aprendizaje en esa urna protectora de mentiras emocionales en que los hemos metido y que tiene la pinta de estallarles cuando la vida se dedique a arrearles bofetones de realidad. La mala fama que ha adquirido el esfuerzo y la degradación del carácter de la función de la escuela nos lleva a estas situaciones con las que lidiamos casi a diario. Cuando cursen grados universitarios, se presenten a una oposición, les cambien el turno laboral, hagan en la panadería los bollos con vinagre, repartan las cartas en el pueblo que no corresponden, o sirvan castañas al que ha pedido paella…vayan, en representación de sus hijos, con el cuento de “No me parece bien, pero bueno”.
Si a los seis años un niño no aprende a trabajar, no esperen que lo haga a los quince y mucho menos cuando llegue a una empresa. Si un alumno no es capaz de responder a las exigencias de un maestro mucho menos a las de un empresario. Con esto no quiero decir que haya que preparar a los alumnos para trabajar, hay que prepararlos para vivir.