CUANDO LA REALIDAD DESMIENTE A LOS UNICORNIOS

Tiziano Tizona
En todos los sitios cuecen habas y en mi escuela a calderadas. Resulta que algún cabestro le ha rajado las ruedas del coche al considerado “mejor profe de secundaria». Vaya por delante mi absoluta condena ante tamaña canallada y mi solidaridad con el compañero. Llevamos denunciando hechos como estos ya hace mucho tiempo, desgraciadamente. Lo curioso es la reacción. A los apóstoles del buenrollismo, del que hay que dejar que los alumnos dirijan su aprendizaje y los que condenan que el profesor sea un mero transmisor de conocimientos, lo que es mucho; a los que declaran que si resulta que tienes alumnos disruptivos y defiendes el derecho de los demás a aprender de una manera sosegada y tranquila te achacan “que algo debes estar haciendo mal, que hay que saber motivarlos» se les escapa la vocación como el aire de un neumático ante un pinchazo de realidad. Y es que pocos son los que escarmientan en cabeza ajena. El mejor profe de secundaria de España ha dejado de ver los unicornios para constatar que los muchachos no son seres de luz inmaculada sino humanos con todas sus virtudes pero también con todos sus defectos que hay que reconducir y, por qué no, sancionar cuando sea pertinente.
“Me he quedado pasmado. He llegado a pensar que se habían equivocado de coche». (¿En serio?)
“Estamos llegando a un nivel que tenemos que parar”. (Vaya por Dios).
“Me gusta mi trabajo pero me he replanteado si quiero volver a trabajar en mi instituto y esto lo pensarán muchos profesores. No vas con el mismo ánimo cuando esto ocurre. Es algo que, poco a poco, te va comiendo”.
“Tenemos que hacer algo y tenemos que hacerlo ya. Esto se nos está yendo de las manos». (Bienvenido al club).
Cosas veredes…espero esas declaraciones cuando te reúnas con la ministra, con los tiburones de la Educación o delante del micrófono de los “Global Teacher Prize». Que la cabestrada que te han hecho (espero que los pillen y que lo paguen) te sirva para abrir los ojos y empatizar un poco con los compañeros que llevan condenando lustros lo que están haciendo con nuestro sistema educativo.