MI CONSEJO (CON LA VENIA)

Tiziano Tizona
Dos días de vacaciones llevo y el objetivo que me había propuesto ya ha sido alcanzado de largo. Una tarde de cervezas con amigos, un día de reposo, pijama, lectura, siesta y alguna serie de esas que no te hacen pensar. Una jornada campestre: buena compañía, buenos amigos, buenas viandas, horizonte… y la cabeza se ha reseteado totalmente. Me queda más de una semana para fijar este estado mental. Y por ahí van los tiros del consejo a mis queridos compañeros del metal: desconecten, no abran correos, silencien los grupos de wasap de todo lo que tenga que ver con el colegio, no entren al trapo de las tutorías en el Mercadona o en la panadería; si se cruzan con alumnos y sus familias están permitidos las sonrisas y los abrazos a los nenes… pero huyan a la menor oportunidad que atisben. Que no les engañen los apóstoles de la vocación y del servicio 24 horas/365 días, que sois trabajadores y tenéis todo el derecho del mundo a relajar la mollera en vacaciones, porque esos mismos apóstoles son los que miran para otro lado respecto al aumento del número de “profes quemados», es más, posiblemente incluso os echen la culpa de vuestra propia “combustión”; ellos que se caracterizan por pisar un aula o mancharse los dedos de tiza.
Ha sido un trimestre largo y muy duro. Queda otro, más cortito, sí, pero con una carga burocrática monstruosa y una incertidumbre creciente respecto a las novedades legislativas a implantar el curso que viene, con posible baile estival de órdenes y contraórdenes. Así pues, descansen, desconecten, relájense y disfruten… como si no fueran docentes. Su salud mental se lo agradecerá.