ALEGRÍA, VEO VEO MAMONEO

Tiziano Tizona
Alegría (versión ministra) sigue erre que erre con la dichosa digitalización. Además, ahora le toca vender el producto “Programa Código Escuela 4.0”, que se sacó de la chistera de algún tiburón el Presidente en el Debate sobre el Estado de la Nación. Dice que no hay que demonizar la digitalización (la gente empieza a estar hasta el gorro de humo y no ve claro que más pantallas sean beneficiosas para la formación de los chavales) aunque la presencialidad es insustituible en las primeras etapas educativas. Ministra, no sé si se acuerda del desastre de la educación “on line» en la pandemia que obligó a un “aprobado general” de facto y a reabrir las aulas con una situación de alto riesgo para la salud de profesores y alumnos porque se nos perdía una generación. Quiero decir que la presencialidad es fundamental en cualquier etapa, a esos hechos recientes me remito. Dice que la pandemia ha sacado a la luz «importantes brechas y diferencias entre los que tienen recursos y los que no; los que viven en el entorno urbano y el rural; los que sus padres tienen estudios superiores y los que no; o entre chicos y chicas». ¿Eso no lo sabía usted, ministra?¿Ni siquiera lo intuía? ¿De verdad piensa que la digitalización acaba con esas diferencias, y no los recursos personales y materiales?
No faltó, como no podía ser de otra forma, el palo al maestro por torpón y poco formado, que están siempre de vacaciones, los jodíos:
«mejorar sensiblemente» las competencias digitales del profesorado y ser «muy ambiciosos» en las mejoras de las metodologías pedagógicas. «Se trata de seguir mejorando la educación permanente del profesorado”. Pues claro que sí, guapi. Ahora que venga a enseñar a dar clase a tipos y tipas con dos o tres décadas de tiza y moco un jovenzuelo imberbe de Microsoft o de Google con una tablet y tres PowerPoints. Mientras tanto, repito otra vez para que cale, las aulas atestadas de maromos, los de necesidades educativas sin ser atendidos convenientemente, los pupitres que se caen a pedazos, la WiFi que no funciona, y el profesorado rellenando programas e informes que nadie lee y a nadie sirven.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil