«TE PAGAN PARA QUE NOS AGUANTES»

Empezó en Francia y se nos está contagiando hacia abajo: los profesores, sobretodo de enseñanzas medias, se piran del sistema cada vez más: el agobio y el desengaño han pasado de ser anecdóticos a no llamar demasiado la atención cuando son manifestados en medios de comunicación, redes sociales o simplemente conversaciones de bar. La semana pasada fue una compañera la que se hizo viral con una carta de renuncia en la que exponía su hastío junto al “ahí os quedáis”; y cuando quedaban aún ascuas de la pira de su enojo y abandono, me cruzo con otras declaraciones de un compañero en “niusdiario.es» en las que expone las razones y desazones motivadoras de su “bye, bye, bambinos”. Ahí las llevan para su uso y disfrute:
Llevo cinco años en la docencia y tengo absolutamente decidido que lo voy a dejar».
«Éramos dos profesores y un alumno me dijo que me callase y que me pagan para que los aguante».
“Tengo que dejar pasar conductas de falta de respeto, disciplina e interés. Es un clima realmente lamentable, es triste. Veo a los alumnos como si estuvieran en el parque, gritando, charlando y sin una mínima disciplina o hábitos de trabajo. No quiero continuar engañando porque soy un engranaje del sistema».
«He intentado oponerme y poner disciplina, pero ha sido imposible. Paso de continuar y mirar hacia otro lado, que es lo que a la mayoría de profesores les pasa. Han perdido todo tipo de vocación y esperanza».
«El curso pasado, un joven se encaró conmigo porque le puse una incidencia. Tenía problemas de agresividad, que aún no conocíamos, y estaba molestando en clase. Me negué a quitársela y me empujó. No reaccioné, informé al equipo directivo y aún no he recibido ninguna disculpa».
No ponemos más que ya vale de copiotas de Nius (vayan a la página que hay más y mejor https://www.niusdiario.es/espana/catalunya/20230206/marc-profesor-instituto-barcelona-faltas-respeto-alumnos-amargar-vida_18_08262460.html). El caso es que el amigo es, ni más ni menos, un ingeniero que trabajaba como tal y que quiso dedicarse a la docencia para “ayudar a los demás”…No me bajo de la burra: gran culpa la tenemos nosotros, los docentes. “Aquí hace falta un trueno”(Robe Iniesta).

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