LAS CAMPAÑAS «FAKE»

Tiziano Tizona
Los colegios han iniciado la carrera de captación del alumnado y, si nos ceñimos a las publicidades y a las visitas que algunos ofrecen, raro es el que no se encarga de la educación integral de la persona, el que no es un figura con las nuevas tecnologías, que no se basa en proyectos maravillosos y que no tiene la equidad, el servicio a la comunidad, la inclusión, la personalización del aprendizaje y la ecoemotividad como bandera irrenunciable (no hablo de las inteligencias múltiples de Gardner que me entra la risa). Las nuevas pedagogías inundan los pasillos y las aulas dejando las paredes atestadas de papelajos (casi todos realizados por el propio maestro o copiados de él, no olviden esto) tanto que parecen el taller de una vieja zapatería. Se alecciona a los chavales para que se porten bien si es que pasan las visitas y los profes exhiben sus mejores trucos de magia en las actividades, que casualmente tenían programadas para esos días de visitas. Cuidado con que te pillen haciendo un dictado, hablándoles a los cigoñinos de Escipión y de las Guerras Púnicas, o poniendo un examen de Biología. No veremos en las publicidades que los niños salen sabiendo leer y escribir con corrección y estilo, que son capaces de explicar la Historia conectándola con el Arte o la Literatura, que saben distinguir un soneto de una panochada reguetonera, que te calculen su nota media sin recurrir al ordenador o que hubo un Quevedo antes del fulano ese que canta; no siendo nada de esto incompatible con lo expuesto allá arriba. Pero vendemos lo que vendemos, y luego viene el tío Paco con las rebajas y la peña quiere cambiar a sus gazapines de colegio porque se hartan de bulerías y, además, en el centro X “tienen más nivel y son más serios”(comentario de un padre, hoy mismo). Todo ello aunque en ese centro X no hayan colgado las fotos del Carnaval…todavía.