LA EBAU Y LA CABRA

Tiziano Tizona
Cada vez que uno lee “EBAU” en la prensa se espera la charranada y no suele decepcionarse. La última trata de la penalización de las faltas de ortografía en los ensayos del nuevo engendro de unas comunidades autónomas u otras. Ojo, que es una gota más en el océano de cantamañanadas de las nuevas propuestas que no convencen ni al del botijo (excepto a las focas aplaudidoras de siempre en busca de arenque). Resulta que en unos sitios se restan 0,25 por falta hasta un máximo de 2 y en otros 0,5 hasta 3 (justo el doble). Aquí está “The Mother of the Corder” del desaguisado: en unos sitios se exige más que en otros. Ya sabemos que eso de la exigencia está muy mal visto; pero lo cierto es que la falta de la misma en unos sitios tiene un efecto dominó que acaba afectando al resto. Me explico: si en la comunidad A exiges, a igual preparación las notas son más bajas que en la comunidad B. Los de la comunidad B tendrán más opciones de entrar en la universidad (ojo, que no es moco de pavo) que los de la A. Los de la comunidad A, por no perjudicar a sus estudiantes, bajan el nivel lo mismo o más que la B. Y así el ciclo hasta que ustedes se aburran. Total, que se cumple sibilinamente lo que parece que es el objetivo de esta gente: que una cabra tenga opciones de aprobar la EBAU. Antes de que ustedes me lapiden, analicen a quién beneficia la ausencia de filtros culturales y de preparación, porque, en ausencia de estos, cobrarán todavía más importancia de la que ya tienen los filtros económicos. Si ustedes no lo ven, es porque no quieren mirar.

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