LAS HORDAS NERVIOSEAN

Tiziano Tizona
No dispongo de absolutamente ningún dato, es solamente una impresión fruto de dar vueltas a la prensa y blogs educativos, hocicar en las redes sociales y tener la suerte de conocer a muchos docentes de todos los niveles y pelajes. El unicorniado hace aguas, pierde (o da la sensación de que lo hace) la supremacía que poseía al estilo de un congreso a búlgara (aquellos que ganaba el candidato oficial por un 160% de los votos emitidos) . Y es que, cuando esquilas demasiado a la oveja, se hace herida y esta se revuelve a morder. Porque los que “sufrimos” los esperpentos salidos de las lúcidas mentes de gurús, OCDEs, fundaciones de la oligarquía bancaria, o de empresas de Microleches o de Megamierders, estamos en la tiza y, sobre todo, rellenando pijadas en el ordenador para tapar con eufemismos de todo a cien las vergüenzas que mostraría una estadística rigurosa empezamos a estar hasta el gorro. Lo que antaño era una sumisión de yunque bajo el martillo mediático y administrativo, hogaño tiende a equilibrarse con los pocos medios disponibles al alcance de los que nos ha tocado el papel de recibir los golpes. Además, sin negar los defectos que en este país tenía la educación llamada “clásica”, que los tenía; empiezan a verse (sobte todo en otros países que llevan tiempo en Wonderland) las costuras y las falsedades de ciertas “pedagogías”. Cuando la cosa se iguale, si alguna vez llega a hacerlo, será tiempo de argumentos y evidencias. Por lo pronto, el desierto en el que clamábamos parece que se está estrechando. Las hordas “oficialistas” se han coscado del asunto y van en bloque a silenciar al osado disidente. Las mismas que, en cuanto el político de turno vea que puede sacar rédito electoral a la postura de la potenciación del conocimiento y de la cultura en los centros, se pasarán de bando sin sonrojarse. Serán bienvenidos.