EL CARAJO QUEDA MUY CERCA

Tiziano Tizona
Creíamos que lo habíamos visto todo, pues no, los apóstoles de la “nueva educación” tienen la capacidad de sorprendernos cada día más aunque parezca imposible. Leo en un medio (que no voy a nombrar) que un buen señor (que tampoco) se marca lo siguiente “No saben leer y no hace falta que sepan” y “La profesión docente no es enseñar sino saber enseñar” a modo de titular. Pues nada, si no es para enseñar, que me cuenten a mí para qué carajos me parto los cuernos todos lo días en la escuela. Esas afirmaciones están a la altura se “la profesión del delantero centro no es marcar goles sino saber hacer goles» o “la profesión del panadero no es hacer roscos sino saber hacerlos». El buen señor este, según su perfil, es “psicológico” y “educador”; o sea, que tiene pinta de no haber cogido una tiza en su vida…o si lo ha hecho se le ha olvidado (admito que puedo estar equivocado aquí, pero me apostaría mi chelín de la suerte a que no). A mí me da una pena tremenda que haya muerto el gran Miguel Gila porque en estos tiempos tenía material infinito para sus espectáculos. Es que dicen la gansada y se quedan tan panchos. Encima les compran el mensaje una buena parte de nuestros compañeros, no vayan a llamarles reaccionarios. Carajotes, el año pasado me llegó una niña de diez años que no sabía leer. Esta gente con tufo a unicornio me recomendó que se le comprara una tablet o un bolígrafo (no sabía que existía eso) que era capaz de descifrar los escritos si se le daba una pasada por encima a modo de subrayador. Dije que “nones» y le prometí a la madre de la criatura que durante ese año íbamos a conseguir que la niña leyera (uno es así de intrépido), sudamos sangre pero la niña, hoy en día, lee perfectamente. Solo ella y yo sabemos que pasamos las de Caín. Todo eso para que llegue cualquier fulano a decirme que no importa que no lean, que mi función no es enseñar. El carajo, en este caso, queda demasiado cerca.