LOS BOLETINES DEL CASTAÑAZO

Tiziano Tizona
Cuando se van a dar cuenta desde las alturas que los informes de aprendizaje que están sustituyendo a los boletines de notas no los entiende ni Dios. A base de intentar tener al cuerpo docente entretenido dándole a la puñetera tecla (no vaya a ser que le dé por pensar y empiece a revolverse frente a los fulanos lamesuelas de la OCDE y otras maquiavélicas, y poco recomendables, instituciones económicas y empresariales), presentamos a los padres unos galimatías enrevesados que necesitan a un Lázaro Carreter para su interpretación. De hecho, para la Administración, para ellos sí, es una nota traducida a número lo que maneja en cada uno de los alumnos. Carajo, ustedes sí que saben. No digamos ya en EBAUs y concursos de oposiciones donde una milésima te mete en el bote o te deja fuera. Tanto es así, que al final la pregunta: “¿pero qué ha sacado en mates: un 4, un 7? ” se ha convertido en un clásico a la altura del “Pues en casa se lo sabía». Los antiguos estándares, la nueva evaluación por competencias y, me temo, que la próxima chorrada, no tienen otra intención que camuflar en verborrea el fracaso estrepitoso del rumbo que ha cogido el tema educativo desde hace algunos lustros. El castañazo va a ser apocalíptico por mucho que lo disfracen, no será que no van avisados.