LA «MARDITA CONSILIASSSIÓ»

Tiziano Tizona
Ayer era el diario “Público” el que titulaba “El desafío de la conciliación laboral y familiar en verano”. Uno piensa, al leerlo, que ya sabe de qué va a ir el asunto. Ya en la entradilla se confirma la hipótesis: “Las vacaciones escolares se convierten en las pesadilla de muchas familias que no pueden compatibilizar su horario laboral con el cuidado de sus hijos”. Pues ya lo tenemos. En este sentido todos los diarios, de una tendencia u otra, mean por el mismo agujero: los niños al cole y los padres a trabajar, a producir y a pagar impuestos. El concepto de “conciliación” ha pasado, por arte de birlibirloque, de pasar más tiempo con sus hijos a que alguien me cuide gratis la camada. Esto es así y asómense a cualquiera de los artículos que tratan el tema para comprobarlo. Si aceptamos la inaceptable premisa y dejamos a los amos del castillo (las empresas) en paz, no vayan a molestarse (la conciliación debiera ser obra y gracia de los nuevos señores feudales). Se me ocurre que los municipios debieran promover las escuelas de verano de manera gratuita. Trabajo para la chavalada lejos de los bonos culturales de PlayStation y reventa. Pero, ojo al dato, que nadie parece que ha coscado de eso: los niños tienen derecho a pasar tiempo con sus familias, de visitar sus pueblos, de ir a la playa con los primos y la abuela, de jalarse un helado o una paella con sus hermanitos, a que les lean cuentos, a ir al cine…pero claro, en los niños solo pensamos (postureramente) para echar embustes en las programaciones y en los congresos de unicornio y subvención.