¿Y SI TODOS ACTUÁSEMOS COMO ESTE COMPAÑERO?

Un compañero docente, en respuesta a una entrada de pizarraytiza.com, nos cuenta la postura que adquirirá ante el ninguneo por parte de la dirección de su centro a elevar a la administración una queja conjunta por la situación laboral vivida durante el confinamiento: ”La verdad es que mi intención era dar una respuesta DE CENTRO o, al menos, votar en un claustro quiénes creíamos que esta situación ha sido INSOSTENIBLE. Entiendo que en mi centro se bajan los pantalones ante la administración. Pues que esperen ciertas consecuencias. Si no nos delimitan el horario, lo haré yo SIN DARLES NI UN MINUTO MÁS QUE EL HORARIO QUE FIRMO. Si no se cumplen las medidas sanitarias A RAJATABLA, denunciar por escrito e informar a los medios y a los sindicatos. Si no hay medios para los docentes para teletrabajar (todo apunta a que habrá que hacerlo) la fibra en mi casa no se utilizará para nada relacionado con la educación. Si no nos facilitan una plataforma para comunicarnos con los padres, informaré de que la administración pone UNA HORA para tutorías, y ahí incluiré entrevistas personales, llamadas de teléfono y correos electrónicos, pero ni un minuto aparte de esa hora (si quieren, los padres pueden protestar a las Direcciones de Área Territorial) y a mis compañer@s avisaré: HARÉ CASO OMISO A TODOS LOS CORREOS RECIBIDOS FUERA DE MI HORARIO LABORAL. Si alguien se cabrea, me va a importar bien poco. Mi salud se ha deteriorado estos 4 meses como nunca me había pasado antes. ME PLANTO. LO PRIMERO ES NUESTRA SALUD. Quien quiera neoliberalismo productivo, que se apunte a cursos de esos de coaches modernos”.
Mientras el mundo entero se adapta a una situación excepcional y puntual, los pertenecientes al selecto grupo de privilegiados con un sueldo fijo y no más posibilidad probabilística de sufrir el azote vírico, nos dedicamos a cerrar filas entre nosotros. Queremos empezar a ser estrictos en cosas que nunca lo fuimos (no engañemos al lector y a su inteligencia media con el cumplimiento de los horarios laborales docentes).
Queremos exigir que deje de llover porque no estamos obligados a tener un paraguas. Queremos soluciones generales, que vengan de arriba, cuando no somos capaces de abordar nuestros pequeños problemas en el aula, aún con todas las libertades que nos ha dado el que hayan «pasado de nosotros» todo este tiempo (¿100% de aprobados? Curioso).
Queremos quejarnos de muchas cosas, llenándonos la boca de palabras modernas dadas la vuelta (el nuevo liberalismo, que es igual que el viejo), para desviar la atención de las cosas verdaderamente importantes; aquellas en la que nosotros tenemos mucho que aportar.
Queremos, además, que todos nos sigan, que la sociedad entera nos entienda, empezando, desde luego, por el completo del claustro de profesores.
Queremos, en definitiva, que todo nos siga yendo igual de bien, incluso cuando el mundo se cae a nuestro alrededor.
Y, ¡por favor! Queremos que ni se les ocurra quitarnos la extra de verano para comprar respiradores.
Lo cierto es que, más allá de lo que queramos, la situación es la que es. Y fue la que fue. Y es posible que sea la que será.
Nadie eligió que algo así pasara (ni siquiera la fácilmente demonizada administración). Y aunque no siempre es lo más fácil, ni lo más cómodo; aportar lo que humanamente se pueda, a esta situación, sin caer en el oscuro pozo sin retorno de la queja (sin propuesta clara de solución) es la mejor de las soluciones.
No podremos decirle a nuestros compis de cañas que hemos «montado una buena en el último claustro del curso», pero (seguramente) podremos volver a dormir bien y olvidaremos rápidamente lo insufrible que se nos hizo toda esta etapa.
Para acabar, debo decir que todo esto es una opinión personal de un simple docente, que no representa ni a un amplio grupo ni, mucho menos, a un claustro entero.
Te das cuenta de la parrafada que has soltado para no decir nada relevante para la problemática que se nos presenta a los docentes en el nuevo curso.
Mira, no voy a discutir pq se que somos un colectivo que está muy dividido y no conseguimos nada nunca.
Pero, por favor, no nos tomes por bobos.
Feliz verano.
Están siendo tiempos difíciles para todos. Y para algunos más. Se trata de sumar y no de quejarnos todo el tiempo. Mi fibra, mi ordenador, mi tiempo es y será para mis alumnos y sus familias cuando me necesiten
La administración no será para mí una excusa jamás y menos en estos momentos en los que más nos necesitan