PUIG, BARCELÓ, A VER SI OS ENTERÁIS DE UNA VEZ
Tiziano Tizona
Puig, Barceló:
Puede ser que desde los despachos de presidencia o de consejería no se acierte a ver la realidad de una manera clara y precisa. No es disculpable puesto que siempre se puede preguntar, que para eso tienen a sus decenas de asesores. Acaban de dar ustedes un hachazo a la dignidad del profesorado, a la del alumnado y, por extensión, a las familias. Me explico: en el penúltimo informe del Ministerio de Sanidad, los brotes escolares superan al resto (excepto el eufemismo ese que emplean con el “ámbito mixto»), tanto es así que en el último documento, sanidad ha cambiado el formato para intentar mimetizar ese efecto en toneladas de literatura vacua, con lo fácil que es dar un ámbito, dos puntos y una cifra.
Los chavales, y los profesores, tienen derecho a los descansos laborales igual que el resto de la humanidad, y estos se establecen a principios de curso adaptando la actividad lectiva y curricular a los mismos.
Si hace dos meses no se pudieron cerrar las aulas en plena ola de frío y con la temperatura glacial dentro de los centros porque no se podía cambiar dichos programas, cuando existía una agresividad mayor de contagios y de muertes que la actual, explíquenme ustedes, y ustedas, por qué ahora sí.
Si no quieren que los chavales se reúnan en periodo de descanso lectivo, prohíbanselo; pero déjenlos descansar que, por esas fechas, tienen recién acabados los segundos parciales y están/estamos agotados. También he de decir que no les va muy bien en eso de controlar a los mozos y mozuelas, pues todos los fines de semana (¿o también los metemos en los colegios?) les organizan botellones frente a sus hocicos.
Lo que es reunirse de veras, no un rato unos cuantos, sino en bandadas de 30 durante seis horas al día, almorzando en las aulas (en muchos casos) y comiendo en los comedores, se da, queridos dirigentes, en periodos lectivos. Eso no evita, por si quieren enterarse de una vez, que vuelvan a hacerlo después de la jornada escolar. Así que ya me contarán ustedes la ventaja que ven en convertir en lectivos los días de descanso.
Los que ya les conocemos sabemos que todo este pollo que han montado no es más que una mala excusa para quitarse responsabilidades de encima, tal y como lo llevan haciendo desde que comenzó la pandemia: si aumentan los casos es porque los docentes, en su egoísmo, no han renunciado a las vacaciones (les recuerdo que ya las fallas pasadas las pasamos trabajando preparando, sin tener ni idea, la educación on line, poniendo nuestro tiempo, nuestros equipos, nuestros datos y nuestro descanso al servicio de nuestro alumnado y de ustedes). Si su propuesta sigue adelante (ahí se va a demostrar si los consejos escolares defienden o no a la comunidad educativa o son una panda más de lamesuelas al servicio de su señor) y los casos aumentan, esgrimirán el Apocalipsis según san Ximo de lo que hubieran subido las cifras si no llegan a ir los chavales al colegio. Se os ve venir incluso antes de haber salido.
Prepárense para el alud de bajas que se les viene encima, pues no tienen ni la más remota idea de lo que supone estar explicando seis horas al día con un bozal puesto, haciendo de policía, además siendo consciente de que te estás jugando la vida desde hace siete meses todos los días. Por cierto, ¿dónde están las mascarillas? Yo he visto tres en 15 días.
¿No les parece extraño que todos los sindicatos, las pocas asociaciones de padres que se han manifestado y el mundo educativo en general se haya puesto de acuerdo en que no están de acuerdo con ustedes?
Les han pasado el marrón a los consejos escolares pero todos conocemos la fuente… y votamos, e incluso tenemos la potestad de botar gobiernos.
Por cierto, Marzà, has perdido una oportunidad de oro de salir a la palestra para defender al colectivo al cual, no te olvides, perteneces. (Válido también para Soler y Baldoví).
