EDUCACIÓN (MÁTAME CAMIÓN)

Tiziano Tizona
Corre por las redes una nota enviada a los padres por el director de un centro (a mí me parece que es más antigua, me suena haberla leído ya hace tiempo) en la que, ante los resultados académicos expresa que entre los estudiantes que se evalúan:
– Hay un artista que no necesita entender las matemáticas.
– Hay un emprendedor al que no le importa la historia ni la literatura.
– Hay un músico al que las notas de física no le importan (repite lo de “importar”, error).
– Hay un atleta…cuya aptitud física es más importante que la química (vuelve a hacerlo).
A esto es a lo que hemos llegado. A querer que nuestros alumnos sean autómatas en un campo y que “no importe” que sean zotes en el resto. No es la sociedad a la que debería aspirarse, en mi opinión. Pero queda muy “cool” y muy emotivamente competente. Creo que el fulano puede perfectamente aspirar a un “Ticher Prais de la Pradera», e incluso a dar conferencias esponsorizadas por las grandes corporaciones que buscan este tipo se sujetos para aplicar su trilerismo en los asuntos educativos, en los que empezaron a meter el hocico hace años y ya tienen medio cuerpo dentro. No espabilemos y verán que sociedad de castas más maja que nos queda.
Se ha tapado el nombre de este señor porque no deseamos tampoco que le surja ningún problema. Un error lo tiene cualquiera, lo mismo que una mala tarde…o una mala praxis.

Esto pasa porque no entienden que el hecho de que no vayas a utilizar los contenidos específicos de una materia durante tu vida posterior no significa que al estudiarla y enfrentarte a ella no hayas ejercitado tu cerebro, tu pensamiento, tus aptitudes intelectuales, y por tanto, las estés disfrutando desarrolladas y útiles para tu criterio y tu personalidad durante toda tu vida. Al decir que las materias y sus contenidos son una carga inútil para la memoria se simplifica mucho una cuestión compleja como pocas. Yo suelo decir a mis clientes que igual el objetivo último del futbolista es tirar a gol y acertar, pero en su entrenamiento necesita fortalecer y desarrollar un conjunto muy amplio de destrezas y capacidades, y a nadie le parece que esté perdiendo el tiempo cuando entrena todas ellas ¿o no? Y eso no quita que precisamente lo que hay que cambiar es el enfoque con el que los profesores especialistas suelen abordar su asignatura, como si fuera «la joya de la corona». Que también se equivocan. A ver, que es muy complejo. Remito a mi libro «La enseñanza utópica. Una filosofía de la educación». Capítulo «EL VALOR FORMATIVO DE LAS ASIGNATURAS».