LA IMPEPINABLE IMPORTANCIA DE LAS NOTAS

Tiziano Tizona
La realidad suele dejar las cosas en su sitio antes o después. Aunque queramos mirar para otro lado, los chavales de están jugando su futuro, y los compañeros opositores tres cuartos de lo mismo, por décimas. Las notas, las calificaciones, más allá de las entelequias y cuentos cohelianos que adornan los informes de emociones, actitudes, competencias sociales y aprendizaje de aprendizaje siguen marcando la pauta y siendo definitivas a la hora de la selección y de la criba en las facultades y en el cuerpo del funcionariado. Y, a no ser que alguien diga lo contrario, ya estamos en esa sociedad del siglo XXI, esa que tanto nombran los gurús de la nada y los políticos de pincha, corta y “arreplega», y el rendir en ese aspecto más que tu vecino te asegura (a no ser que tus papis tengan pasta para asar una vaca en billetes), o más bien te da la oportunidad de tener más opciones de elegir un futuro más acorde con tus expectativas. Con lo que flaco favor les estamos haciendo a nuestros polluelos denigrando el espíritu de una calificación justa y acorde con el rendimiento obtenido en las diferentes asignaturas del currículo a cualquier nivel y arrinconado su importancia en el proceso educativo. Luego viene la realidad y se hincha a repartir pescozones mientras gurús de la nada, políticos de pinta, corta y “arreplega» y maestros unicorniales miran hacia otro lado, silbando tonadas con forma de arcoiris.

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