NO HA EMPEZADO Y YA LES ESCUECE

Da la sensación de que están escociendo las charlas organizadas por el flamante OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa) en ciertos sectores de la docencia y adyacentes. No se preocupen ustedes, no es más, ni menos, que la reunión de un conjunto de docentes de todo pelaje y condición para, amistosamente y sin estruendos, aportar puntos de vista sobre el presente y el futuro que se atisba en relación a la educación en este país. De paso, y lejos de congas y fuegos artificiales, vernos las caras y saludarnos a la par de ofrecer una visión de «la cosa» desde el punto de vista de los que pisan las aulas. No hay bancos, ni editoriales, ni tecnológicas detrás, solo el sudor y el tiempo dedicado por un puñado de docentes que lo ha hecho posible y a los que, qué menos, hay que estar superlativamente agradecidos. El asunto escuece porque se sale del patrón establecido de este tipo de acontecimientos y dará voz a gentes cuyas opiniones están cercenadas o escondidas por los grandes medios de comunicación con intereses ajenos a la formación de la ciudadanía. Uno, que está invitado a hablar, va a acudir principalmente a escuchar y aprender del resto de compañeros, dado que admiro a la mayoría de los ponentes. Sin más méritos que lustros de tiza y pizarra y participar en un blog dedicado a la docencia y los docentes y a dar voz en él a posturas «no oficiales», intentaré aportar el fruto de ambas cosas, siendo consciente de que cualquiera que asista de oyente sumaría lo mismo o más que yo. Mi idea es que no se me note demasiado cuando me tenga que limpiar la baba ante el argumentario de los de arriba o de los de abajo del estrado.
A los que les molesta que nos juntemos a charlar y les suponga una amenaza, les recuerdo el valor del respeto a la diversidad y que el hecho de que no salgan con frecuencia estas posturas en los medios, no quiere decir que seamos minoría ni que no se nos tenga que tener en cuenta. Déjennos conversar en paz, déjennos plantar esta semillita que puede que se transforme con el tiempo en un frondoso árbol que refresque la realidad cotidiana del docente y sus funciones. No se pongan nerviosos, escúchennos, sean receptivos, puede que saquen algo positivo y que les valga… si es que pisan las aulas o quieren volver a ellas.