LA PROGRAMACIÓN EN EL CULO

Tiziano Tizona
Comparte una compañera un artículo, en un medio de gran tirada, donde aparece otro compañero (sigo sin nombrar medio ni protagonista, lo importante es el hecho) tatuado todo el body con frases de lecturas que ha realizado y dice que así motiva a sus alumnos. No seré yo el que critique los métodos de motivación de nadie, siempre y cuando estén acordes a ley y sean efectivos. Lo que me llama poderosamente la atención es que, en los medios, cada vez son más los docentes, permítanme la licencia, con métodos estrafalarios (me viene a la cabeza un señor que daba clases de Filosofía en pijama, otro de mates que lo hacía vestido de mago…) que se alejan mucho de la realidad de muchos otros miles que viven la docencia como algo menos, digamos, espectacular. Puede que se quiera transmitir esa imagen del educador rompedor y llamativo frente a los curritos de la tiza, porque puede que quieran rebajar el saber, la tranquilidad, el sosiego y la normalidad frente a la espectacularidad, la foto y superficialidad. Ignoro si los resultados de esa motivación son buenos o malos; pero uno lleva más tiros dados que una peli de Tarantino y, perdónenme, soy bastante escéptico con estas cosas. Es decir, que no me voy a tatuar la programación LOMLOE en el trasero por si me la pide el inspector (aunque confieso que se me ha cruzado esa idea). Entre otras cosas porque soy culigorrión y no me coge ni una “Situación de Aprendizaje” completa.

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