LA QUE HE LIADO, POLLITO

Tiziano Tizona
La que he liado en Twitter ha sido minina. Han saltado las alarmas y me ha llovido de canto. Y es que, para qué engañarnos, uno es de los que ve un charco y se tira de pancha a él. Se me ocurrió la osadía de señalar que si ciertos sectores ven la clase expositiva como tan retrógrada, por qué el que los chavales se dividan un tema que ni conocen y lo expongan se considera tan chupimoderniguay. Dije también que los chavales balbuceaban, y se encasquillaban en las explicaciones, consecuencia lógica de no saber muy bien cómo va un tema y aprenderte solo la parte que te toca. Pues me han llamado desde “mierda» hasta que me río de los alumnos y que, evidentemente , soy un pésimo docente. Lo primero y lo último es posible y opinable, por lo segundo no paso. El respeto al alumno lleva intrínseco señalar e intentar corregir sus fallos, no esconderlos, incluida la oratoria. Que los alumnos expongan está muy bien, pero no es efectivo si son ellos los que tienen que explicar los contenidos a sus compañeros, que para eso está el profesor que se supone que controla más que ellos y su copypega de la Wikipedia. Mejor sería que, una vez han controlado y aprendido las cuestiones, se lucieran en un producto final consistente y con la seguridad suficiente como para conectarlo, darle distintos enfoques, analizarlo al detalle y embeber a sus compañeros y que todos aplaudamos. Llámenme loco, mierda, rancio o mal docente, pero yo lo veo así. Claro que un profesor explicando queda muy mal en el Instagram o en el Facebook, más hermoso quedan las cartulinas y los profesores vestidos de lagarteranas para explicar la crisis del siglo III.