Y LOS CANALLAS DE LOS MAESTROS DE VACACIONES

Tiziano Tizona
Desayuno de tostada de aceite y tomate regados con café expreso. Localización en aldea alicantina con pretensiones de pueblo. Señores ingleses, no de los de botellón y salto de balcones sino de petanca jugando su partida de boliches. Señorita (o señora) con un niño de unos 4 años se sienta un par de mesas más allá, saca el móvil y suelta a la fiera. Niño suelto, peligro en la cancha. Mamá con el hocico pegado al móvil y nene jugando a mover las bolas del jubilatado británico. Jubiletas mirando a mamá que no despega la mirada de la pantalla. Bocado a la tostada por parte de un servidor. Mamá que alza la vista y le endosa un par de voces al pequeño bolero que huye de las bolas para dirigirse a un charco (esta noche ha caído un tormentón por estos lares). Niño hoza en el charco cual jabato desesperado. Niño se moja y se mancha de barro y llorar cual plañidera “bienpagá». Madre deja el móvil, se levanta, quita la ropa al nene, lo deja como un Mowgli, le da una tablet (o similar); lo sienta. Niño abducido y quieto. Mamá vuelve al móvil. Paz en el ruedo. Y los canallas de los maestros gastando el primer mes de sus seis de vacaciones. Así no hay quien eduque a nuestros hijos.