SUJÉTAME EL CUBATA

Tiziano Tizona
Siempre a riesgo de escribir una barbaridad y de echarme a cierta gente encima, ¿qué le vamos a hacer? La cosa está en tomarse las críticas con filosofía e intentar ser honesto en los planteamientos y en el argumentario. Creo que el desdeñar métodos antiguos en vez de intentar perfeccionarlos tiene claramente un objetivo mercantilista, por lo tanto pecuniario. El beber de fuentes antiguas es gratis: Sócrates ni Aristóteles cobran derechos de autor ni te venden materiales ni cursillos. Tampoco optan a los “Ticherpráis” de las entidades bancarias o de los holdings editoriales. Hay que acabar con ellos (normalmente desde un púlpito y de manera expositiva, criticando los púlpitos y las clases expositivas, por cierto) para vender nuestro propio método, muchas veces ni novedoso, ni empíricamente tasado como efectivo. He leído libros que, en ese soporte, critican la lectura en papel frente a las maravillosas pantallas y su “interactividad». Pocos, cuando les pillan la estafa, son capaces de entonar un honroso “mea culpa» y desvían la atención achacando malos resultados a vocaciones, formaciones (que ofrecen ellos) y demás sandeces. Vean lo que está pasando en Cataluña tras el descalabro PISA y comprobarán de lo que hablo. Es menester acabar con la política educativa (de unos y otros) de “sujétame el cubata». Hay que mirar al pasado aprender de él y modificar lo que sea pertinente incorporando los nuevos recursos para ofrecer un servicio efectivo y consistente a nuestros chavales. Es mi opinión; sé que muchos no coincidiréis con este profesaurio y empezarán los vapuleos. Así sea.
¿»De unos y otros»? Me temo que no, el desastre en la enseñanza, que no educación, pública, se la debemos en exclusiva al PSOE, el supuesto defensor de las clases humildes, pero que ha destruido el único resorte para eliminar las diferencias de cuna, para que el hijo del proletario pueda acceder a una enseñanza pública de calidad, y no acabar beneficiando a la escuela privada. Porque no hay que confundir igualdad de oportunidades con igualitarismo ni obligar al que no quiere aprender.