ALGO HUELE A PODRIDO…

Tiziano Tizona
Algo huele a podrido en Dinamarca cuando los sabiondos de la cosa tecnológica de Silicon Valley (y estos manejan pasta gorda, que dicen los calós), se construyen escuelas privadas en las que no se huele una pantalla hasta lo que aquí sería la Educación Secundaria.

Los mismos que mandan a sus legiones de comerciales a ministerios y consejerías para convencerlos de la maravillosa y efectiva interacción entre las pantallas y las mentes a medio formar de los infantes; aquellos que, de repente, se han convertido en filántropos cuasi angelicales del asunto docente.

Sigamos dando, pidiendo… o exigiendo tabletas, ipads y demás, que parece que el gol ha entrado por la escuadra.

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