INÉS, LA EXCELENCIA, Y EL MUERDO DE HACIENDA

Tiziano Tizona
Inés C. es una niña que se entretuvo el curso pasado en sacar las mejores notas de Galicia a base de esfuerzo, sudor y dedicación.
A Inés, la Xunta le concede un premio (muy acertadamente) por sus resultados de 750 euros (tampoco es que se hayan estirado demasiado vista la cantidad de capullos enciclopédicos que reciben clamorosas cantidades en subvenciones de unos y de otros); cosa que podríamos calificar también de «acertada».
Inés no se gasta el parné del premio ni en modelitos ni en zapatos ni en viajes ni en móviles, sino en un ordenador (se supone que para sus faenas, trabajos o formación. Porque para hacer el mono en Instagram, Facebook, Twitter y demás, los jóvenes y las jóvenas utilizan el móvil).
Llega Hacienda y le reclama un muerdo del 19%, a Inés, del premio (El Estado cobra, curiosamente, parte de lo que el Estado da).
Inés tiene un déficit de 142 euros (de 750 a 608) y un ordenador.
Ojalá se le atraganten, los 142 eurazos, en forma de langostino en una comilona de esas a cargo del presupuesto público: «El dinero público no es de nadie»(Carmen Calvo, Pixie y dixit a algún miserable).
Que vengan a contarme lo que se preocupan de la educación, la formación, la excelencia, la equidad, la leche en bote y leche en botella.

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