DÍA UNIVERSAL DEL NIÑO: CELAÁ SOBRE ROJO Y YO SOBRE NEGRO
20 de noviembre. Hoy se celebra el 60 aniversario de la Declaración sobre los Derechos del Niño aprobada por Naciones Unidas en 1959.
Con este motivo, la ministra de educación y formación profesional en funciones, Isabel Celaá, ha escrito unas palabras que me voy a permitir comentar, negro sobre rojo:
– «Según ciertos informes, España es el mejor país del mundo para nacer en términos de salud y bienestar. Nuestro objetivo compartido con toda la sociedad española es que también lo sea por la excelencia y equidad de su sistema educativo«.
– Quizá deberían comenzar usted y los suyos, y me refiero a toda la clase política sin excepción, por respetar nuestra labor, nuestro trabajo, nuestro oficio (como quieran ustedes llamarlo) y dejar de cambiar las leyes educativas a su antojo y sin consultarnos, siempre por motivos electoralistas o para tocarle las narices al contrario de turno.
– «Nuestro proyecto de futura ley educativa incluye los derechos de la infancia como principio rector del sistema educativo por primera vez en nuestra historia«.
– Miedo me da preguntar cuál ha sido el principio rector del sistema educativo hasta la fecha si no han sido los niños. Que alguien me lo explique.
– «La educación ha de avanzar hacia la personalización del aprendizaje y de las necesidades que plantea una infancia cada vez más diversa«.
– Sí, pero todos juntitos en el aula, sin diferenciar, con inclusión mal interpretada, con los recursos mínimos que muchas veces tenemos, a cargo de un solo maestro que dé solución individualizada a cada uno de sus alumnos de manera eficiente y eficaz, a pesar del desamparo administrativo, emocional y económico al que estamos sometidos, que para eso somos docentes, ¡lech…!!
– «En un día como hoy quiero mostrar mi agradecimiento al profesorado, a los especialistas y a todos los profesionales que trabajan en favor de la infancia, su aprendizaje y su bienestar. Ellos y ellas miman, cuidan y ayudan a sembrar nuestro futuro como sociedad y como cultura«.
– Pues mira, en eso sí estamos de acuerdo. Aunque el comentario me parece más oportunista que otra cosa porque las palabritas de agradecimiento suelen quedarse en eso, en palabras. Ojalá os diérais cuenta de verdad, pero de verdad de la güena, tú y todos los demás de tu oficio, el resto de políticos, de lo importante que es nuestra labor.
Parole, parole, parole…
