EL ARTE DE DECIR UNA COSA Y LA CONTRARIA A LA VEZ
Aguardábamos todos las directrices del MEFP como agua de mayo que aclarara la situación de incertidumbre educativa en la que estamos sumidos, y tuvimos que esperar a la rueda de prensa posterior a la conferencia sectorial de ayer miércoles con las CCAA para darnos cuenta de que si algo está claro es que no hay nada claro.
Al grito de «ningún alumno perderá el curso escolar», como si del «no man left behind» de los marines se tratara, comenzaba sus declaraciones la titular del Ministerio. Un populista modo de echarse al ruedo que se vería salpicado de contradicciones a partir de ese momento mientras se dedicaba a leer, cual alumno con chuletas en un examen, los puntos del acuerdo que habían alcanzado.
Quedó claro, o no, que el curso no se alargará más allá de junio, pero que en verano se organizarán actividades de refuerzo, pero que no habrá actividad lectiva.
Quedó claro, o no, que se usarán diferentes herramientas de educación para llegar a todos los alumnos, especialmente a aquellos a los que no se llega. «No solamente las telemáticas, también otras», puntualizó la ministra.
Quedó claro, o no, que no se sobrecargará al alumnado de tareas excesivas pero que se aprovechará el tercer trimestre para la recuperación, el repaso y el refuerzo con actividades globalizadoras e interdisciplinares y debidamente tutorizadas.
Quedó claro, o no, que no se dará un aprobado a todo el alumnado pero que la promoción de curso y la titulación será la norma general.
Solo faltó un último gesto sacudiendo las manos y acompañado de un «chimpún, nosotros ya hemos cumplido» antes de dejar caer que, finalmente, se delegará la responsabilidad a las distintas CCAA y que estas, a su vez, pasarán la pelota al tejado de los centros y a sus docentes.
Por cierto, también insinuaron que no se nos sobrecargará con tareas adicionales… Por aquello de decir una cosa y la contraria, ya saben.
