REPETIR NO ES UN CASTIGO, ES UN DERECHO (PREPARADOS PARA RECIBIR LEÑA)
La crisis educativa, derivada del colapso social de estas últimas semanas, ha sacado a debate el asunto de las repeticiones. Los dedos de defensores y detractores-asumimos que con buena intención- echan fuego sobre las teclas de ordenadores y móviles para defender una u otra postura, llegando incluso a las faltas de respeto en las redes virtuales que, por otra parte, también están siendo un modelo de colaboración, de compartir materiales y experiencias: un hermoso megaclaustro en las pantallas.
Para nosotros -respetando otras opiniones y no quitándoles parte de sus razones porque partimos de la premisa de que todo docente quiere lo mejor para sus alumnos y, por qué no, para sus compañeros- la repetición no deja de ser un derecho del alumno. No la concebimos como un castigo o una amenaza, sino como una oportunidad; una manera de reengancharse a un tren que de otra manera suele ir siempre cuesta arriba y que desgraciadamente muchas veces acaba en abandono.
En nuestra experiencia -hay que decir que no proponemos las repetición en más de uno o dos alumnos por aula cada curso escolar como media- los alumnos que no han llegado a conseguir unos objetivos mínimos en bastantes áreas tienen bastantes más posibilidades de éxito repitiendo que pasando y adaptando materiales y contenidos, que suelen ser añadidos a los del curso que los recibe; doblando así el esfuerzo y menguando la capacidad material y humana de atención. Puede que sea casualidad pero las repeticiones que hemos propuesto en estos últimos años de alumnos con dificultades de adquisición de aprendizaje (ojo, no de conducta ni de actitud) por cualquier causa (dejando a parte las significativas) acaban titulando en bastante más proporción que los que vamos pasando con pendientes a cursos superiores. Son datos, puede que las realidades de otros centros y compañeros sean otras, las consideramos, pero exponemos las nuestras aquí, dado que ni a unos ni a otros nos han preguntado «los de arriba», ni tiene pinta de que vayan a hacerlo.
