PLATÓN PARA NIÑOS

PLATÓN  PARA NIÑOS

Por él conocemos todas las enseñanzas de Sócrates, que fue su maestro y del que hablamos hace unos días. Utilizaba el mismo método de los diálogos en su Academia (una especie de escuela, se llama así  porque estaba situada en una arboleda  dedicada a Academo, un héroe mitológico griego. Así que cuando vayas o veas un anuncio de una academia, que sepas que se lo debes a Platón) en la que se enseñaba filosofía, matemáticas y también se practicaba la gimnasia.

Platón creía que había algo (el mundo de las ideas) detrás de lo  que percibimos por los sentidos (el mundo de los sentidos). El primero asociado a la razón y el segundo a las percepciones.

Un ejemplo: Si os preguntara qué comida es la más sabrosa, uno diría que macarrones, otros que pizza y algún otro que hamburguesas. Bien, pues estas respuestas pertenecen al mundo de los sentidos porque depende de la percepción del gusto de cada cual. Pero, sin embargo, si os preguntara por cuánto es cuatro por cinco, muy raro sería que todos no contestaseis veinte; esto es una verdad inmutable atribuida a la razón: el mundo de las ideas.

Platón creía que el género humano estaba como encadenado en una cueva,  de espaldas a la salida,  mirando un muro en el que se reflejaban las  sombras de las cosas que pasaban por delante de una hoguera; con lo que no se veía, por ejemplo, un caballo sino su sombra ( mundo de los sentidos). La labor del filósofo es desencadenarse, darse la vuelta, mirar ya no las sombras sino los verdaderos “caballos” y además contarlo a “los moradores de las cavernas”. A su maestro Sócrates esto le costó la vida.

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