AL CARAJO, SINVERGÜENZAS.

Tiziano Tizona
Empiezo a estar un poco harto ya de los pusilánimes y de los ofendiditos. Nos están clavando el rejón de castigo desde las administraciones al ponernos, sabiendo lo que hacen, a los pies de los caballos de una enfermedad que se nos puede llevar por delante o dejarnos secuelas de por vida. Y, para colmo, nos hacen responsables de lo que pase con la maldita pandemia en nuestros centros, como si fuéramos expertos virólogos de un mal que ni ellos conocen y que han gestionado , y siguen gestionando, con el trasero.
Trabajé doce horas al día durante el confinamiento (90 jornadas) y tengo el cuello y la espalda echadas a perder y la vista al nivel de una estatua y ninguna querencia al esclavismo. Así que no me vengan con el cuento chino de la vocación o de la conciliación. Me veo, en el mejor de los casos, otra vez de la misma manera, por no hablar de en una UCI y entubado (soy de riesgo). Así que  los de la piel fina se pueden ir a hacer puñetas con que si me meto con Celaá, con Marzá, con Imbroda o con la madre (seguro que una santa) que los trajo al mundo; con el Presidente, con los rojos, los azules, los naranjas y las coletas moradas. Están ustedes jugando a los dados con las vidas de docentes, alumnos y familiares; faltan 5 semanas para se consume la tragedia y estamos como en marzo. Váyanse todos al carajo, ustedes y todos los docentes que se dedican a darles cremita. Sinvergüenzas.

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