LA DOCENCIA, EL VÓMITO Y LOS OFENDIDITOS

Tiziano Tizona.
Hace falta ser muy caradura para considerar los parques como peligrosos y las aulas como seguras. Hace falta ser muy miserable para hacer llevar mascarilla a la gente, aunque se pueda mantener la distancia, y en un aula no hacer PCR a los compañeros de un positivo si el pupitre está a 150 cm. Hace falta tener muy poca honestidad para montar una huelga (o no) dependiendo del partido que mande en tu comunidad. Hace falta ser muy tonto para tragarse eso de los «grupos burbuja» o de «convivencia estable» o de «la Biblia en verso». Hace falta ser muy ciego decir que la presencialidad (sólo) es la causa del desequilibrio socio-cultural. Hace falta ser muy lerdo para convertir las escuelas en un parque de emociones sin dar valor al conocimiento. Hace falta ser muy lamesuelas para tragar con todas las ocurrencias de las administraciones, desde los equipos directivos, sin dar un portazo, poniendo en riesgo a los trabajadores a su cargo y a sus familias. Hace falta ser muy caradura para sacar en los medios aulas maravillosas y espaciosas que no existen en el 95% de nuestras escuelas. Hace falta ser muy cobarde para pasarse las responsabilidades de unos a otros yendo a acabar estas impepinablemente al docente de turno. Hace falta ser muy cacique para amenazar a las familias que consideran la opción de no mandar a sus hijos al criadero de virus. Hacen falta muchas cosas, hace falta un trueno que nos espabile, compañeros.

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2 pensamientos sobre “LA DOCENCIA, EL VÓMITO Y LOS OFENDIDITOS

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