NO ES LA CONCERTADA, ES ALGO MÁS

Tiziano Tizona.

El problema, o la solución, no es la muleta que nos han puesto para colar otro adefesio de ley educativa con el tema de las cuotas de la concertada: uno, porque no tienen pasta (ahora menos que nunca) para hacerse cargo del alumnado de los concertados; dos, porque lo que no se ingrese de una forma ya se buscarán la fórmula de hacerlo por otra; tres, porque la mayoría de ellos con una mano firman manifiestos en «contra de» , y con la otra llevan a sus pipiolos a esos centros. Todo va a seguir igual, o parecido.

El problema es que se van a cargar la educación, así, toda enteritica. Con la excusa de las innovaciones (lo nuevo no tiene por qué ser, impepinablemente, bueno), hemos dejado el pilar maestro de una escuela, el conocimiento, con la consistencia de un palillo mondadientes. El ministerio de la cosa y sus allegados comunitarios, basándose en teorías con poca, o ninguna, base científica, desprecia y envuelve en vacua burocracia y efectismo el rigor, el esfuerzo y la sabiduría. Algunos países de nuestro entorno que intentaron ese camino (la tan nombrada Finlandia, la Gran Bretaña, la France…)se pegaron tal costalada que están reculando. En España no, lo más «cool» es abrazar árboles, conectar con las macetas y ser auditores de nubes y cielos. Mientras las grandes empresas (que no hacen nada si no sacan rédito, evidentemente) toman posiciones para dirigir la orquesta de felices analfabetos al servicio de la cadena de producción y de consumo. Hemos cambiado a Ortega y Gasset, a Galdós, a Aristóteles, a Plank, a Curie, a Flavio Josefo… por Gabi, Miliki y Fofito (desde el respeto y la admiración a estos en su campo). ¿Cuánto tardaremos en recular? ¿Cuántas generaciones nos va a costar? ¿Nos hacemos un selfie y lo colgamos en Facebook que es lo que mola y se lleva?

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