MARZÀ DA PISTAS EN «A PUNT»

Tiziano Tizona.
Ni un día hemos tardado en confirmar las sospechas lanzadas en forma de apuesta ayer. Estas son las declaraciones de Marzà a la cadena de televisión amiga, “A Punt”:
«Las escuelas son espacios de contención y no de contagio, son parte de la solución y no del problema».
Sigue erre que erre, con la cantinela. Parece que no ha aprendido la lección de estos meses atrás cuando se presumía de que en la Comunidad Valenciana se estaban haciendo las cosas fetén dado el bajo número de contagios (sin tener en cuenta el porcentaje de población sometida a las pruebas de diagnóstico). ¿Qué ha pasado? Que en cuanto se ha empezado la gente a hacer pruebas para reunirse en navidad (por cierto, pagadas de su bolsillo), han salido a flote las macabras cifras que nos colocan en cabeza del país. Lo mismo en educación, si es que alguna vez se atreven a hacer algún cribado.
Sigue el conseller destacando que el 90% de contagios entre alumnos y profesores se produce fuera de la escuela… y se queda tan pancho. No, Vicent, el 90% de las pruebas no se hacen a través de la escuela, que es bien distinto. ¿Quiere saber la incidencia del virus en nuestros colegios? Es muy sencillo, seleccione 20 o 30 colegios al azar, haga pruebas a toda la comunidad y sacaremos conclusiones. Puede que usted se sorprenda, pero también puede que yo me desdiga.
Continúa advirtiendo que únicamente se cerrarán los centros si hay un confinamiento total de la población. Faltaría más, conseller, ya no haríamos falta como parking de niños, que es por la única razón por la que en todos los ámbitos de la administración se teletrabaje y se acuda con cita previa ( si es que te cogen el teléfono), excepto en los colegios.
Luego entra en contradicción consigo mismo pidiendo la vacunación del profesorado de forma prioritaria (lo cual es de agradecer) puesto que somos “especialmente esenciales»… pero si estamos tan seguros en las aulas… a lo mejor deberíamos ceder ese puesto a gente con más riesgos: los políticos, por ejemplo, dado que al virus le gustan mucho los despachos despoblados y debidamente caldeados.

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