LA REALIDAD ES MUY TERCA

Tiziano Tizona
Primero es que los niños no lo sufrían apenas, después que no eran grandes contagiadores…siempre, incluso ahora,  que las aulas son seguras y allí solo se producen el 10% del total de los contagios entre niños y adolescentes (palabras del conseller Marzà en prensa la semana pasada). Sabido es que los niños tienen la fea costumbre de respirar y que el virus se transmite básicamente por vía aérea, potencialmente en espacios cerrados. Lo cual nos lleva a pensar que, por muy bien que lo hagan los infantes (que lo están haciendo genial), no deja de ser arriesgado su permanencia en las aulas durante tantas horas, aunque sea con la mascarilla puesta. Afortunadamente parece que Filomena está amainando e igual se vuelve a recomendar abrir todo lo que se pueda puertas y ventanas, una vez sorteado el riesgo de pulmonía, parece también sensato (hoy, Ximo Puig, ha recordado eso de ventilar, ventilar,ventilar…ayer con 3 min a la hora era suficiente).
Lo que es irremediable que salga a flote, por mucho que se esconda  es la implacable realidad: hoy el diario Levante publica los datos del portal de transparencia de la Generalitat, nos desayunamos que el grupo que más ha incrementado su índice de contagios después de la primera ola es… ¿imaginan cuál? Exacto, el de los niños y los adolescentes. Hablamos de un 7406% en los menores de 9 años (conseller, estos no van de botellón, ¿o sí?); y un 7602% en edades comprendidas entre los 10 y los 19 añitos. Que me expliquen eso de que en los colegios no hay transmisión…a no ser que los niños  cuando salen del cole, jueguen bajo la tutela paterna a chupar los pomos de las puertas de los vecinos.

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